CELINE y el fin de la moda como performance
- Redacción Folie

- hace 22 horas
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La nueva campaña Fall/Winter 2026 de CELINE no habla de personajes. No habla de tendencias. Ni siquiera habla realmente de ropa. Habla de algo mucho más difícil de encontrar en la moda contemporánea: autenticidad.
Fotografiada en un París monocromático que parece suspendido entre la nostalgia y la modernidad, la campaña evita deliberadamente el exceso. No hay grandes narrativas cinematográficas. No hay celebridades ocupando todo el espacio visual. En su lugar encontramos algo mucho más sutil.
Una cadena de charms que parece recogida durante años. Unos pantalones que revelan un detalle inesperado. Un abrigo perfecto. Un jersey que parece destinado a quedarse en tu armario durante una década. Elementos aparentemente pequeños que terminan construyendo una imagen mucho más compleja que cualquier total look.
Mientras el lujo continúa dividido entre el maximalismo viral y el minimalismo clínico, CELINE propone una tercera vía. Una elegancia menos obsesionada con llamar la atención y más interesada en generar identidad. Un armario construido desde la permanencia y no desde la inmediatez. Prendas que no buscan protagonismo individual sino convertirse en parte de la vida de quien las lleva.
Quizá por eso la frase que articula toda la campaña se siente tan acertada. Character over costume.
Una idea simple que resume perfectamente el estado actual de la conversación cultural. Porque después de años construyendo versiones idealizadas de nosotros mismos para redes sociales, para algoritmos y para audiencias invisibles, quizá la verdadera sofisticación ya no esté en inventar una nueva identidad. Quizá esté en afinar la que ya tenemos.



















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