IRINA SHAYK es la nueva Neo-Diva de AGENT PROVOCATEUR
Para la temporada Otoño/Invierno 2026, Irina Shayk se convierte en la nueva protagonista del universo Agent Provocateur bajo un concepto que tiene exactamente la cantidad necesaria de misterio, glamour oscuro y ego bien administrado: la Neo-Diva.
Fotografiada en un escenario oscuro y deliberadamente cinematográfico, Shayk se mueve entre un coche vintage, sillas que parecen haber sobrevivido a una película de David Lynch y una selección de piezas donde el metal lacado, la seda y las transparencias construyen una estética situada en algún lugar entre el lujo peligroso y una fantasía nocturna que probablemente no deberías contarle a nadie.
Pero el verdadero giro está en cómo Agent Provocateur quiere redefinir la feminidad. Durante años, la lencería fue presentada como una performance dirigida inevitablemente hacia alguien más. La Neo-Diva llega para desmontar esa idea con una actitud bastante sencilla: puedes ser vulnerable, puedes tener deseo y puedes sentirte espectacular sin convertir ninguna de esas cosas en un espectáculo para la aprobación ajena.
Irina Shayk encaja en esa ecuación porque su presencia siempre ha funcionado desde una clase de seguridad que no parece necesitar demasiadas explicaciones. Sarah Shotton, directora creativa de la firma, la define como una mujer con una presencia extraordinaria y una confianza completamente instintiva, y la campaña juega precisamente con esa energía: Shayk no parece estar interpretando a la mujer Agent Provocateur. Parece que Agent Provocateur lleva años intentando alcanzar su nivel.
La Neo-Diva también representa a una nueva generación que creció con la marca y ahora está reescribiendo sus códigos. Para ella, la lencería puede quedarse debajo de la ropa, convertirse en parte del look o directamente negarse a aceptar que exista una frontera clara entre intimidad, moda y vestirse para salir.




Me encanta cómo Agent Provocateur ha dejado de vender lencería para vender carácter. La elección de Irina Shayk no es casual: hay algo en su forma de estar frente a la cámara que incomoda y seduce a partes iguales, y eso es exactamente lo que exige una Neo-Diva. Lo mejor del texto es la frase final: esa idea de que la intimidad ya no es un territorio aparte, sino otra capa del look. Ahí está el verdadero giro. Lo demás —el coche vintage, el metal lacado, la estética Lynch— es precioso, pero es el envoltorio. El cambio real está en la actitud.