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  • Foto del escritorPierre Mena Azorín

Las múltiples facetas del TRAJE SASTRE

El típico traje de chaqueta sastre que siempre se ha estudiado como un uniforme masculino desde sus orígenes, es un estilo de vestir que ha tenido una importante evolución hasta llegar al concepto que conocemos hoy en día : el ‘power dressing’ y sus múltiples facetas.


FROCK COAT

Según algunas fuentes de información, el verdadero origen del traje sastre se remonta a la época de la Edad Media y el Renacimiento. Sin embargo, esta vez partiremos desde la famosa chaqueta tres cuartos conocida como ‘frock coat’, la cual surgió a lo largo del siglo XVIII y se popularizó durante el siglo XIX. Esta chaqueta era una prenda básica e imprescindible para el hombre de aquella sociedad. Además de ser una pieza empleada para añadir algo más de contraste a las diferentes tonalidades de los looks, este tipo de prendas masculinas servían principalmente para diferenciarse de la vestimenta femenina y la posición social que adquirían las mujeres en la época: ‘no te puedes poner esta vestimenta propiamente masculina puesto que nunca podrías ser capaz de asumir el rol de liderazgo’ ( por Doctor Andergraun ).



LA REVOLUCIÓN DE COCO CHANEL Y EL TRAJE CARNEGIE


A principios del siglo XX, esta idea de diferenciación masculina y femenina o ‘male gaze’ se pudo comenzar a difuminar gracias a las manifestaciones sufragistas británicas, antes de la Primera Guerra Mundial. Estas mujeres no se frenaron y lucharon por ejercer su derecho al voto mediante ataques radicales frente a una sociedad gobernada por los Partidos Conservadores y Liberales. Lejos de hablar de política, la década de los años 30 fue el momento en el que el traje sastre o el famoso ‘zoot’ de dos piezas, comenzó a tomar forma y a ser empleado también por mujeres. En concreto, fue la mismísima Coco Chanel la que revolucionó tanto el mercado de la Alta Costura como la sociedad en general, cuando extrajo muchos de los códigos de la vestimenta típica masculina para emplearla en sus diseños, los cuales combinan la elegancia pura del traje y el empoderamiento de la mujer. 



Nos trasladamos hacia la Segunda Guerra Mundial y la posterior década de los años 50. Este acontecimiento no solo provocó lo que actualmente conocemos, sino que a nivel de moda o maneras de vestir, la guerra creó un enorme límite en este sector. Esta época estuvo marcada por el ‘Plan de Utilidad’, el cual regulaba los diseños, la fabricación, los precios y la cantidad de ropa disponible para el público. Todo esto dio lugar al traje utilitario diseñado por Digby Morton, o al traje Carnegie, donde se junta el traje diario con el vespertino en uno solo. Podríamos considerar este como el segundo paso hacia la evolución del traje de chaqueta tras la revolución que consiguió crear Coco Chanel.



AÑOS 80 Y 90


La adaptación de este tipo de prendas al género femenino se pudo notar aún más una vez la sociedad llegó a la década de los 80 y 90, y el movimiento de la posmodernidad. Esta época fue marcada por cómo la industria de la moda sufrió uno de los mayores cambios en la historia: la globalización. Diseñadores como John Galliano o Alexander McQueen fueron los que más sufrieron estas consecuencias llegando a niveles extremos de trabajo y estrés en sus carreras profesionales. No solo se encargaban de crear nuevas piezas para cada temporada, sino que también tuvieron que preocuparse de diseñar productos mucho más comerciales disponibles para un público mucho más amplio. El traje sastre se podía deconstruir de la manera más extravagante posible, pero era mucho más común verlo en mujeres empoderadas, lo cual iba de la mano con la situación laboral de la mujer.




Grace Jones, símbolo icónico de la música disco, pudo vestir en más de una ocasión este estilo, pero destacamos la portada de uno de sus álbumes llamado ‘Nightclubbing’. Si hablamos de la década de los 90, podemos poner de ejemplo al personaje de Miranda Hobbes en ‘Sex and The City’, quien se apropió del traje y construyó a través de él una personalidad firme y de empoderamiento.


Actualmente, el traje sastre se ha convertido en un fondo de armario para la gran mayoría. En mi opinión, el traje de chaqueta ha sido una de las mayores creaciones del ser humano, pues a pesar de todos los cambios que ha sufrido sigue en pie como algo que permanecerá hasta el más lejano de los futuros. 






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