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  • Redacción Folie

El sexismo en el lenguaje



Desde hace más de unas cuantas décadas la mujer tiene una igualdad legal en España, pero aún son muchos los escollos a los que tiene que hacer frente en el día a día. Uno de ellos es el lenguaje y sus particulares usos.


Algunas expresiones como “¡Vaya nenaza!”, “¡Eres un coñazo!” o “los niños no lloran” son expresiones machistas que se emplean habitualmente. Basta con escuchar más de dos frases seguidas en cualquier grupo de amigos para darnos cuenta de que hay acepciones que todavía en pleno 2021 seguimos usando muy mal. Denigrando de este modo a la mujer, arrebatándole esa igualdad real ansiada.

Para concienciar de todo ello os mostramos 5 palabras o expresiones que se utilizan con una connotación negativa referidas en el género femenino.

Dramática: Que es propenso al drama o conveniente para él. Suele ser un adjetivo que se refiere a la mujer.

Frígida: Que padece ausencia de deseo sexual. Suele emplearse para calificar a esas mujeres que quieren privarse del sexo. Se presupone que ellos siempre quieren mantener relaciones sexuales. El macho de la manada revalidando su masculinidad.




Perra: Una mujer que prevalece su deseo sexual. Sin embargo, si buscamos el masculino de esta palabra en la RAE viene definido como un hombre tenaz y constante, pero de ningún modo como un hombre promiscuo.

Loba: Mujer sexualmente activa. El masculino por el contrario implica que es un hombre atractivo. Lo peyorativo con lo que se emplea la forma femenina llega a ser un sinónimo más de la palabra prostituta.

Mojigata: Que se escandaliza con facilidad o muestra una moralidad exagerada o afectada. Aunque en los dos géneros tiene la misma definición, según el contexto cuando hablamos de una mujer va relacionado con el puritanismo sexual de esta. Jamás se hablará de un puritanismo sexual referido al hombre. Ocurre lo mismo que con la palabra frígida.


Ante esto solo hace falta leer y releer esta mítica frase que promulgó la reina del pop Madonna: “Soy fuerte, soy ambiciosa y sé exactamente lo que quiero. Si eso me convierte en una ‘perra’, está bien”.