GUCCI y JANNIK SINNER convierten el tenis en una declaración de identidad
- Redacción Folie

- hace 4 horas
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Gucci vuelve al tenis, aunque nunca terminó de irse. Con The Original Sinner, la casa italiana presenta una nueva campaña protagonizada por Jannik Sinner que funciona menos como una campaña deportiva tradicional y más como una lectura visual sobre estilo, carácter y presencia cultural.

Construida alrededor de un juego de palabras con el apellido del tenista italiano, la propuesta se mueve entre la ironía, la iconografía deportiva y el imaginario propio de Gucci, reinterpretando el tenis desde un lugar más narrativo que competitivo. El gesto central de la campaña —una pelota de tenis convertida en manzana— introduce ese guiño visual entre lo clásico y lo inesperado que articula toda la pieza, al tiempo que refuerza la idea de originalidad como eje del relato.
Embajador global de Gucci desde hace más de cuatro años, Sinner se ha consolidado como una de las figuras más sólidas de esa conversación cada vez más estrecha entre deporte y moda. Dentro y fuera de la pista, su imagen ha conseguido algo poco habitual: proyectar disciplina sin rigidez, elegancia sin artificio y una naturalidad que no responde necesariamente a los códigos tradicionales del lujo o del tenis.
La campaña captura precisamente esa dualidad. Gucci lo presenta desde el mismo lugar desde el que Sinner ha construido su carrera reciente: entre herencia y presente, entre rendimiento y estilo, entre la precisión del deporte y una forma mucho más abierta de entender la identidad visual contemporánea.
Con The Original Sinner, Gucci continúa explorando ese cruce entre atletismo e individualidad desde una mirada cada vez más afinada. La campaña no busca únicamente celebrar el tenis, sino todo lo que sucede alrededor: la construcción del personaje, el estilo como extensión del cuerpo y la capacidad de convertir un gesto cotidiano en imagen cultural.
Coincidiendo con el lanzamiento, la maison activará una instalación especial de publicidad exterior en la Bibliothèque François Mitterrand de Paris, además de una aparición especial de Sinner en la boutique de Gucci de Avenue Montaigne, reforzando la dimensión física de una campaña que juega constantemente entre presencia, símbolo y representación.





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