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INTERVIEW w/ GEORGIE MURPHY: “He convivido con ansiedad y TOC durante más de diez años”

No todo el mundo sabe estar en movimiento sin perderse. Georgie Murphy (1 de agosto de 2001 en Canadá) sí. Actriz con una sensibilidad a flor de piel y una energía difícil de encasillar, convierte el caos en motor creativo y la vulnerabilidad en lenguaje propio. No disimula las grietas: las muestra, las ilumina, las hace suyas.

 

En “Stumble”, su interpretación de Sally confirma algo claro: Georgie entiende la comedia como un territorio serio, donde reír también puede ser una forma de resistencia. Hay humor, hay heridas y hay una honestidad que no pide permiso.

 

Habla de ambición sin culpa, de salud mental sin filtros y del trabajo como un acto de amor radical. Vive entre el miedo y el deseo constante de ir un paso más allá.

 

“Me encanta explorar la condición humana, sus partes grotescas y sus partes bellas”

 

JUST PLAYING



“El síndrome del impostor es algo con lo que lidio a diario. Es como un fantasma que llevo a la espalda, una sombra de la que siempre estoy huyendo”

 

¿Cómo es ser tú?

 

Bueno, en realidad es algo muy emocionante, pero también muy angustiante. Estoy lejos de mi familia, y soy muy familiar. He echado mucho de menos a la gente que me rodea, aunque también he creado relaciones increíbles. Es una etapa muy divertida, pero también llena de esos dolores de crecimiento, sin duda.

 

Cuéntanos alguna anécdota del rodaje de “Stumble”.

 

¿Anécdotas? Sí, claro. Ha sido muy divertido. Es un elenco bastante peculiar: somos de distintas edades y venimos de contextos muy diferentes.

He estado en otros proyectos donde pensaba: “Vale, veamos qué viene después”, pero con este siento que quiero quedarme en este mundo para siempre. Es muy divertido. Todos los actores encajan perfectamente en sus papeles y tenemos auténticas leyendas de la comedia. Tenemos a Jen Lyon, Kristin Chenoweth, Taran Killiam… Nunca había estado en un set donde me riera tanto. Me río todos los días en el trabajo y a veces tengo que recordarme a mí misma que debo ponerme seria y hacer mi trabajo. Pero es un ambiente lleno de alegría y de amor. Eso es lo que es.

 

Cuéntanos más sobre tu personaje.

 

Mi personaje se llama Sally. Tiene 18 años y es estudiante de primer año en Heidelberg Junior College. Ha tenido una vida muy dura: ha pasado por nueve hogares de acogida, ha sido expulsada de varios de ellos y ahora vive en su coche. Cuando la conocemos, no tiene muchos amigos y va un poco a la deriva, como una bolsa de papel moviéndose por el mundo, sin estabilidad. Pero conoce a un equipo de animadoras y decide presentarse a las pruebas. No es la mejor animadora, pero la entrenadora principal le da una oportunidad. A lo largo de los episodios, vemos cómo encuentra comunidad y cómo desarrolla una relación con el marido de Courtney. Nunca ha tenido un padre, así que se convierte en una especie de relación paterna. A pesar de todo, Sally es súper positiva: lleva su positividad por delante, es su superpoder.

 

La comedia surge porque puede estar diciendo algo como: “Sí, me echaron de mi casa de acogida mientras dormía en el coche”, pero lo dice con una sonrisa. Eso puede resultar chocante, pero así es como ella se mueve por el mundo.


 

¿Tienes expectativas en tu carrera?

 

Creo que todos tenemos expectativas. He pensado mucho en esto últimamente, ahora que esta temporada llega a su fin. Quiero hacer más comedia, pero también drama. Quiero ser una actriz muy completa.

 

Siento que encajo en muchos géneros distintos y me encantaría hacer una película de franquicia. Así que sí, tengo muchas expectativas, pero intento vivir el día a día con calma, porque esas expectativas implican mucho trabajo, y estoy dispuesta a hacerlo.

 

Me encanta trabajar, pero cuando relajas un poco las expectativas y simplemente haces lo que tienes que hacer —actuar—, es cuando surge la magia.

 

¿Qué es lo próximo para ti?

 

Descanso. Eso es lo próximo. Voy a tomarme dos semanas libres, pasar tiempo con mi familia y reconectar conmigo misma, porque en los últimos meses me he entregado mucho a los demás.

 

Voy a dormir mucho, volver a Canadá y recargar energías. Después de esas dos semanas, a mediados de 2026, volveré con todo. Tengo cosas muy divertidas en camino y seguiré grabando audiciones, buscando el próximo trabajo, como cualquier actor.

 

Con esta serie, los directores de casting ya me conocen mejor y ahora puedo audicionar para proyectos de mayor nivel.

 

Resume tu vida en una palabra.

 

Diría caótica. Y si pudiera usar dos palabras, diría caóticamente hermosa.

 

¿Qué te hace feliz?

 

Puede sonar mal decirlo, pero mi trabajo me hace feliz. Le doy mucha importancia a quién soy como actriz.

 

Fuera de eso, las relaciones con la gente, escribir —me encanta escribir— y, en general, el amor por el oficio me hace muy feliz.

 

¿Cuándo fue la última vez que lloraste?

 

Lloré en una cena. Fui a cenar con algunas chicas del reparto principal. Estuvimos cinco horas hablando de la vida y lloré tanto que el camarero nos trajo postre gratis.

 

Lloré por mi personaje, Sally, por cuánto la quiero y cuánto deseo seguir interpretándola en el futuro. Aún no sabemos si habrá una segunda temporada, así que fue un momento muy emotivo.

 

¿Cuándo te sientes sola?

 

Soy muy extrovertida, pero también me encanta estar sola. Y cuando estoy sola, nunca me siento sola. Soy la menor de seis hermanos y aprendí a estar conmigo misma desde pequeña.

 


¿Qué es el amor para ti?

 

Para mí, el amor es autenticidad. Poder mostrarte tal como eres —con cicatrices, con lo bueno y lo malo— sin miedo al rechazo ni al juicio. Eso es amor.

 

Me encanta explorar la condición humana, sus partes grotescas y sus partes bellas. Poder compartir todo eso con alguien es algo muy hermoso.

 

Elige uno: fama o dinero.

 

Dinero. Aunque hay muchas cosas que me importan más que el dinero, el dinero da libertad: libertad para moverte por el mundo, tomar decisiones y tener tiempo para tu vida.

 

¿Cuál es tu mayor miedo?

 

Creo que cualquier actor quiere ser un gran actor y dar siempre lo mejor de sí. El síndrome del impostor es algo con lo que lidio a diario. Es como un fantasma que llevo a la espalda, una sombra de la que siempre estoy huyendo.

 

¿Qué no volverías a hacer nunca?

 

Confiar en personas que no lo merecen. En esta industria, si no tienes cuidado, pueden aprovecharse de ti. A mí me pasó cuando era más joven.

 

También hice mis propias escenas de riesgo una vez y me lesioné físicamente porque confié en personas que no tenían mis mejores intereses en mente. Eso puede tener consecuencias graves, físicas y mentales. Así que nunca volveré a dar mi confianza a quien no se la haya ganado.

 


Si pudieras cambiar una cosa en el mundo, ¿cuál sería?

 

Tuve la suerte de tener padres que me apoyaron, pero muchos niños no tienen esos recursos. Me gustaría cambiar eso.

 

¿Hay alguna causa social en la que te gustaría implicarte más?

 

La salud mental. He convivido con ansiedad y TOC durante más de diez años. Puede ser muy aislante y muy aterrador.

 

Creo que iniciar conversaciones sobre salud mental es fundamental, no solo entre actores, sino entre todas las personas. Todos luchamos con algo, y hablar de ello ayuda a romper el estigma.

 

¿Te consideras una persona libre?

 

Sí, mucho. Actúo por impulso, para bien o para mal. A veces debería pensar dos veces antes de hacer algo, pero no siempre lo hago, y estoy orgullosa de eso. Me gusta lanzarme a las cosas. Así que sí, me considero una persona libre.

 

Si pudieras hablarle a todo el planeta ahora mismo, ¿qué dirías?

 

Solo tenemos una vida. No hay ensayos, no hay pruebas. Cada día no está garantizado.

 

Asumir riesgos y ser valiente es fundamental, porque cuando mires atrás, no pensarás en cuánto dinero ganaste o cuánta gente te conocía. Pensarás en las experiencias que viviste y en las relaciones que construiste siendo tú misma.

 

Así que diría: levántate, átate las botas y haz algo que ames, algo que importe.

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