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  • Redacción Folie

Jacob Elordi o cómo comerse Hollywood


Hay actores que pasan sin pena ni gloria por la gran o pequeña pantalla. Disfrutas de ellos exactamente el tiempo que transcurre su escena. Pero esto no le pasa a Jacob Elordi. No deja indiferente a nadie. Mr Elordi es un mero recordatorio de todos aquellos maestros de la escena como Clint Easwood, que bien podían interpretar a un hombre dulce y sensible o a un personaje de hierro que no se inmuta ante nada ni nadie.

CALVIN KLEIN

Aunque hay algo en la mirada del último niño bonito de Hollywood. Algo que te atrapa. Quizás sea que ver como se pone en la piel de Nate Jacobs en Euphoria, (un depredador sexual, chantajista y revanchista que no tiene clara su sexualidad) nos inunda de emociones encontradas. Por un lado, está ese punto de rechazo ante las ocurrencias de este, pero por el contrario desprende altas dosis de fragilidad. Deseas en ese mismo instante estar a su lado para consolarlo.


Jacob Elordi, el nombre y el apellido que ha conseguido que Hollywood vuelva a mirar a Australia. Porque no es la primera vez que Jacob consigue que nos pongamos a sus pies. Con la trilogía Kissing Booth de Netflix ha conseguido que nos apasionen las películas de adolescentes. El je ne sais quois de Elordi siempre estuvo ahí, pero estuvo escondido un tiempo para los productores, tanto es así que ha llegado a afirmar que en sus inicios "No tenía dónde vivir y me tenía que quedar en los coches o en los sofás de amigos. A mi visado sólo le quedaban dos semanas, así que estaba preparado para volver a Australia”.

FOTOGRAMA EUPHORIA

Ahora sin embargo su fama es mundial gracias a lo mencionado antes, incluso tiene 10.8 millones de followers en Instagram que lo atestiguan, pero su sombra pretende ser mucho más alargada. Tiene películas pendientes de estreno en la recamara y una segunda temporada de Euphoria donde volverá a poner rostro a Nate, mostrándose más vulnerable si cabe. Jacob Elordi fue, es y será lo que quiere y demanda el séptimo arte, esperemos que no caiga en el olvido.