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  • Redacción Folie

LA BOLSA DE BASURA DE BALENCIAGA NO ES BASURA

Todavía seguimos reaccionando a la reacción desmesurada de las redes sociales por la última gracieta/ironía de Demna Gvasalia para Balenciaga.

Que una “bolsa de basura” supere la friolera de los 1.500€ es objeto de debate en todo el mundo. La moda parece que no tiene límites y más si el que está detrás de esta nueva genialidad es el director creativo de Balenciaga. Bajo el mantra de que la basura también puede ser lujo, Demna creó unas sneakers que parecían recién sacadas del basurero más cercano. Ahora ha querido tener continente para tal contenido.


Y es que, a parte de ser la ironía perfecta, es una campaña de marketing exitosa. Todos y cada uno de nosotros estamos hablando de ello. Claro está que eso se reflejará en ventas. Basura llama a dinero… lo nunca visto.


"No podía perder la oportunidad de hacer la bolsa de basura más cara del mundo", dijo Demna. "Porque ¿a quién no le gusta un escándalo de moda?".

Esta es básicamente la táctica de Balenciaga: ir intencionadamente en contra de las convenciones y de la gente que se aferra a ellas desesperadamente, y luego ganarse un dineral vendiendo la anti-moda provocativa a los primeros en adoptarla, hasta que deje de ser "anti" y se convierta en la norma.


Balenciaga Trash Pouch no es literalmente una bolsa de basura, aunque ciertamente se parece a una en las fotos. La "bolsa de basura" de Balenciaga es una bolsa de piel de becerro con forro de nailon, asas extraíbles, cierre de cordón y un bolsillo interior con cremallera. Especialmente sin las correas, se asemeja a una versión ligeramente más estructurada del clutch Pouch de Bottega, deliciosamente desestructurado.


Ahora viene la duda que nos asalta desde hace unos días, ¿pagarías ese dinero por la nueva locura controlada de Balenciaga?