Lost in the FOLIE CLUB
- Redacción Folie

- 10 jul
- 2 min de lectura

No celebrábamos únicamente el lanzamiento de nuestro segundo Coffee Table Book. Celebrábamos una manera de entender la moda. Una forma de mirar el mundo desde los márgenes, donde nacen las ideas que terminan transformando la cultura.


Allí donde el ruido se convierte en lenguaje y la rebeldía deja de ser una pose para convertirse en una necesidad.Inspirados por la frase «Si no te gusta el sistema, ¡constrúyete uno propio!», quisimos demostrar que una revista puede ser mucho más que papel. Puede ser una comunidad. Un refugio. Un lugar donde las normas dejan de importar y la creatividad encuentra el espacio para crecer sin pedir permiso.
La Folie People volvió a demostrar que la moda existe cuando se comparte. Creativos, artistas, diseñadores, modelos, músicos y amigos se reunieron para celebrar un proyecto que continúa apostando por las historias que todavía no han sido contadas. Porque Folie nunca ha querido seguir tendencias; ha querido crearlas.



Nada de esto habría sido posible sin Grupo Salvaje, que convirtió la noche en un auténtico manifiesto de libertad; sin Hamburguesa Pink's, que puso el sabor a una velada irrepetible; sin la música de Blin Blin, capaz de transformar cada rincón en una pista de baile; y sin Schweppes junto a Pernod Ricard, cuyos cócteles acompañaron cada brindis, cada conversación y cada nueva conexión nacida entre las páginas de este universo.
Durante la noche, nuestro director Pablo Aragón recordó por qué hacemos todo esto. «La moda es discurso. La moda va más allá de harapos bien cosidos o materiales imposibles. La moda no tiene límites». Una frase que resume el espíritu de este segundo número y que atraviesa cada editorial, cada entrevista y cada imagen.Porque el presente importa. Pero el futuro importa todavía más. Y creemos que la moda sigue teniendo la capacidad de hacernos cuestionar lo establecido, de hablar de igualdad, de libertad, de amor y de esperanza cuando todo parece derrumbarse.
La segunda Fiesta de Folie no fue el final de un número. Fue el principio de una nueva conversación. Una noche donde las luces, la música y las personas demostraron que la cultura sigue siendo el acto más revolucionario de todos.
En definitiva, todo esto fue muy Folie.





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