MATTHIEU BLAZY aterriza en la HAUTE COUTURE de CHANEL
- Redacción Folie

- 28 ene
- 2 Min. de lectura
Matthieu Blazy no debuta en la Alta Costura de Chanel con fuegos artificiales. Lo hace con algo más difícil: sensibilidad contemporánea. En su primera colección couture para la maison, el diseñador propone una idea clara y casi radical para 2026: la Alta Costura no tiene por qué ser pesada para ser importante.
“La Alta Costura es el corazón de Chanel”, afirma Blazy. Y lo demuestra quitándole rigidez al mito. En lugar de construir monumentos, construye relaciones: entre cuerpo y prenda, entre memoria y presente, entre lo que la casa fue y lo que todavía puede ser.
El escenario es mínimo, casi etéreo, como si el desfile ocurriera dentro de una pausa. Nada distrae del gesto principal: la ropa. Cada look aparece con la claridad de una imagen bien editada, sin ruido, sin exceso. Couture, sí. Pero con mentalidad post-2020.
El icónico traje Chanel abre el show transformado en algo inesperadamente frágil: mousselina de seda translúcida, colores suaves, casi diluidos. No es nostalgia literal; es soft power. Chanel como recuerdo borroso, como herencia que se reinterpreta en vez de repetirse.
Dentro de las prendas aparecen pequeños objetos que funcionan como pistas emocionales: cartas de amor bordadas, miniaturas de N°5, toques de labial rojo. Detalles íntimos, casi secretos, que convierten la Alta Costura en algo personal. Menos museo, más vida real (aunque elevada).
A mitad del desfile, la colección muta sin avisar. Las siluetas se alargan, se afinan, se transforman. Las modelos ya no solo caminan: planean. Blazy introduce una narrativa aviar que evita lo literal y abraza lo conceptual. No hay plumas obvias, pero sí texturas que recuerdan al plumaje, bordados que sugieren alas, volúmenes que insinúan movimiento.
Durante unos minutos, el desfile se convierte en una especie de claro de bosque imaginario, un espacio entre lo natural y lo onírico. Y justo cuando la escena parece asentarse, se desvanece. Porque esta es la idea central de Blazy para Chanel: la Alta Costura como instante. Algo que no se captura, no se fija, no se explica del todo.
Con este debut, Matthieu Blazy no redefine Chanel. Hace algo más interesante: la vuelve ligera sin vaciarla de significado. Y en 2026, eso es probablemente el gesto más moderno posible.









































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