Buscar
  • Pablo Aragón Blanco

ROY GALÁN: “Existe la idea de que lo deseable es ser heterosexual”

“El verdadero activismo es enfrentarte a la norma. Aunado a la idea de estar harto de ser esa persona invitada a la existencia”



Roy Galán es una de las voces más influyentes del espacio digital gracias a unos posts en Instagram cargados de honestidad y emoción. Por eso mismo, la plataforma Storytel le propuso escribir “Las moscas mansas”, un audiolibro que va al corazón. Y desde ese lugar en el pecho de Roy hemos dialogado. Porque su activismo y su manera de ser te inundan e invaden y quieren llevarte a un post futuro donde el hombre sea feminista y no tenga dilemas con lo femenino y lo masculino. El poder de la palabra de Roy consigue que te replantees las estructuras sociales básicas. Es un tornado que promete destrozar los estereotipos y estigmas sociales adquiridos.


EL TERROR DE SER


“Cuando eres pequeño no se habla de dos cosas muy importantes que nos van a pasar a todas las personas: Morir y tener sexo”


¿Qué es para ti “Las moscas mansas”?


Es un reto porque es una ficción sonora en un contenido original para Storytel. Me parece como muy motivante porque yo siempre me dormía de pequeño con los típicos cuentacuentos de cassette que eran de una editorial que se llamaba Susaeta. Recuerdo que siempre había alguno que me daba miedo y por no levantarme a pasar para adelante en la minicadena me acaba tragando el cuento de miedo. Por tanto, he querido recoger esa cosa como un poco del final de los 80 principios de los 90 y unirlo con mi historia. Es una historia de terror, pero de terror familiar íntimo, lleno de fantasía y también de una serie de terrores colectivos.


Es un libro que habla de la muerte y de la enfermedad. Habla de la infancia y el terror infantil más grande que hay. Ese monstruo que no es una bruja ni algo oscuro detrás de un callejón, sino que es un monstruo que está muy presente, la muerte de mi madre.


¿Cómo recuerdas la muerte de tu madre ahora?


Fue hace mucho tiempo. Yo tenía 13 años, pero aún la recuerdo. Yo iniciaba el Instituto en esa época y mi madre murió el último día de agosto. En septiembre empezaba en un nuevo colegio. Suponía cambiar de compañeros de clase, de centro… Otra cosa también terrorífica … Recuerdo que yo me tuve que incorporar al curso 15 días después y aún así no tuve tiempo para asimilarlo ni para hablarlo.

Al final no se habla de dos cosas muy importantes que nos van a pasar a todas las personas: Morir y tener sexo. Son cosas “tabú”. He reflexionado mucho sobre cómo alguien que tiene una pérdida tiene que estar en un centro educativo donde se pasa 8 horas al día y no tiene la oportunidad de expresarse o de hablar de la ausencia del duelo. Es un: ¡Tú tienes que seguir!


¿Alguna vez deja de doler?


No se supera, se vive con ello. Yo creo que la vida hasta que se muere alguien que quieres mucho es de una manera y a partir de ese momento es de otra manera. Aunque eso también nos une a muchas personas. Somos muchas las personas que a veces tratamos de explicar que supone una cosa tan sencilla como querer llamar a un teléfono y no poder.


¿Cuál es el recuerdo que tienes de tu madre? Olores, momentos…


Ana Gabriel que la escuchaba mucho y entonces cada vez que suena Ana Gabriel suena a mi madre. Me recuerda un bikini de lentejuelas que se compró casi al final de su vida que le costó un pastón y lo guardo todavía. El perfume que usaba… En realidad, al final es como una especie de cápsula del tiempo que eres capaz de guardar.


¿Tienes su voz en tu memoria?


No. ¿Sabes esta cosa de que tienes un sueño como súper intenso y te despiertas, pero sigues viviendo el sueño porque ha sido muy real? Para mí, las personas que se mueren se van yendo a ese sueño y por eso es cada vez más complicado traerlas de nuevo aquí.


¿Crees que existe una reencarnación o una nueva forma de vida? ¿ves a tu madre en alguna otra persona?


No en una forma como tal. Lo que sí creo es que formamos parte del todo. Mi madre antes de ser mi madre era una orilla de playa y luego el bajo de un vestido de una mujer en Canadá. Esa idea de que está en todos sitios. No como una cuestión mística de reencarnación.


¿Qué querías ser de pequeño?


Yo estudié derecho y trabajé 11 años en una oficina. Tuve esa vida normal que todo el mundo desea y luego me di cuenta que eso no era para mí. A mí me gustaba mucho el teatro, hacer coreografías, disfrazarme… una serie de cosas que muchas veces son consideradas femeninas. Por eso me puse un disfraz. Yo quería ser una cosa y por no querer ser menos hombre fui otra.


¿Cómo es ponerse en tu piel?


Es una piel muy tranquila. Yo vivo en Tenerife en una isla al lado de un barranco. No tengo grandes caprichos y no tengo la necesidad de tener una relevancia o una presencia más allá de lo que hago. Soy una persona que sabe que las palabras transforman el mundo y lo que estoy haciendo desde este lugar es devolver lo que la cultura me ha dado a mí. Me ha dado libertad y yo intento que a través de las palabras que la gente pueda encontrar un lugar de pensamiento, de reflexión, de crítica de disenso… Las palabras son nuestro único puente con los demás. Ponerse en mi piel sería un poco aburrido, pero bienvenido sea el aburrimiento.


¿Cuál es tu motivación antes de publicar un post de Instagram? ¿Piensas en la viralidad?

No. Si lo pensará, no lo haría. Llevo 9 años escribiendo todos los días, estoy muy conectado con lo que siento y eso repercute en mi vida a unos niveles bastante positivos. Realmente no pienso sobre lo que voy a escribir, sino que hay una intuición, veo que hay algo que me emociona, me inquieta o me enfada y a por ello voy. De hecho, oculto los recuentos de me gusta porque no creo en esta forma de entender ni el éxito ni lo que gusta o lo que no gusta, ni lo que tiene valor porque guste.


¿Qué es para ti el activismo?


Es hacer camino desde un lugar físico. Supone reivindicar algo. Ser tú en un lugar heteronormativo ya es activismo. No esconderte, no disfrazarte y salir a la calle. El verdadero activismo es enfrentarte a la norma. Aunado a la idea de estar harto de ser esa persona invitada a la existencia.


Te has declarado feminista en contadas ocasiones y no paro de preguntarme si hay un futuro post feminista en la sociedad española…


Ahora es un momento donde está muy polarizado todo y es evidente que el movimiento feminista después de tantos años tiene ya una hegemonía y pone sobre la mesa un montón de cuestiones. Es imposible hablar del mundo sin hablar de feminismo. Desde el lugar en el que estoy lo que traslado es una invitación a que los hombres se sumen al feminismo. No existirá un futuro post feminista si los hombres no se suman a este movimiento.


Opinión sobre las terapias de conversión


Habrá mucha gente que pueda comprar la idea de que siendo heterosexual va a ser más feliz y no es verdad. Me parece terrorífico que estemos llamando libertad a odiarte. Me parece que hablar de que de pronto tú puedes ser libre para odiar lo que eres, habla muy mal de nosotros como seres humanos. Hay una cuestión que lo atraviesa todo y que vuelve a ser esa heteronorma, esa idea de que hay algo deseable en ser heterosexual. Eso es lo que hay que romper. Siempre digo que dentro del propio colectivo nos ha faltado mucho discurso a la hora de mantenernos firmes en un sentido de no comprar ese marco de normalidad todo el rato. Lo interesante de la diversidad también es la diversidad en sí, el hecho de poder vivir los afectos los vínculos y las realidades de otra manera. Contra las terapias de conversión lo único que cabe es orgullo, orgullo de ser quién eres y de estar en el mundo.


“Es un error prohibir que los homosexuales acudan a terapia para encontrar su identidad”. Esa frase la dijo Macarena Olona hace menos de un año. ¿Qué hacemos cuando esas frases se promulgan en los medios de comunicación?


Soy partidario de rebatir con razones, argumentos y con empatía. Al final, es una declaración incendiaria, por mucho que se diga desde ese lugar de tenemos que ayudar a la gente a encontrarse. No estoy perdido por ser gay, nunca lo nunca lo he estado y tengo clarísimo cuales son mis deseos y si quiero ampliarlos pues también tendré la oportunidad de hacerlo en mi intimidad. Ahora bien, que alguien venga a recomendarme o hacerme sentir que hay algo a mejorar o a cuestionar en mi forma de estar, de ser, de amar o de desear, no puede estar permitido.

Hay que tener memoria y saber que en este país se realizaban terapias de reorientación mediante descargas eléctricas.


¿Es fácil rebatir los discursos de odio?


La idea no es convencer a una sola persona, sino seducir a aquellas que puedan tener un pensamiento cercano al de Macarena. Estamos rodeados de homofobia y la homofobia además está vinculada a la idea de la masculinidad. Hay que rebatir lo estructural, desde qué estructura está llevando a esta mujer a hacer esas declaraciones. Si yo no creyera en la transformación en el futuro y tuviera esperanza, no usaría las palabras para intentar hacer comprender el mundo de otra manera.


¿Por que hay un aumento de los ataques homófobos?


A mí no me gritan maricón en la calle porque haya gente mala sino porque hay una serie de personas que están intentando ser usándome a mí para ser. Hay una conexión clara entre determinados discursos que validan comportamientos.


¿Alguna vez has sufrido la homofobia?


Sí, claro, claro. De pequeño en el colegio como supongo cualquier chico que no se adecua a esa idea de lo que se supone que tiene que ser un chico. La homófobia también la sufren los hombres que no son gays, pero parecen gays. Al final no se trata de eso. Cuando a ti te gritan maricón de mierda por la calle, no saben si eres gay, lo pareces porque hay algo femenino en ti. Es un ejercicio de poder porque te están desnudando, están viendo más allá de lo que tú te quieres mostrar o quisieras que cualquier persona desconocida entrara en tu intimidad. Todo ello te posiciona en un lugar vulnerable.


Y luego dentro del propio colectivo yo pensaba que tú salías de ese armario que se vende como una epopeya. En plan: Cuando salga del armario, toda esta gente me va a acoger porque ha sufrido como yo y tenemos cosas en común.

Entonces te das cuenta que no es que hubiera un armario, sino que hay otra puerta y otra puerta y otra puerta y descubres que el propio colectivo sigue ejerciendo el mismo poder… la plumafobia, la pasivofobia y reproducen una serie de estigmas.


VIVO Y COLEANDO




“La vulnerabilidad es el primer escalón para la honestidad”


¿Cómo es Roy?

Soy un chico tímido observador y que pocas veces le verás llevar la voz cantante en una conversación grupal.


¿Qué te hace feliz?


El cine de terror y los realities. Pero por encima de todo escribir y hacer fotos.


¿Te consideras una persona afortunada?


Mucho. Estoy viva, ¿no? Además, tengo los medios humanos, materiales y afectivos para seguir con vida.


¿Cuál es la peor experiencia que has vivido en tu vida?


La muerte de mi madre.


¿Qué te hace llorar?


Todo. Lloro todos los días. Es cuestión de emoción.


Si pudieras borrar algo de tu pasado, ¿qué sería?


Nada. Asumo que la las cosas son como son. La aceptación de asumir el pasado como es te coloca en un lugar bueno en el presente para poder afrontar el futuro.


¿Te consideras una persona inteligente?


Me considero curioso.


¿Qué es para ti el egoísmo?


Dar solo cuando no te supone nada.


Si tuvieses la posibilidad de tener un poder, ¿Cuál sería?


Ser invisible.


¿Es importante para ti la vulnerabilidad?


Sí, solamente desde ahí se puede ser honesto. La vulnerabilidad es el primer escalón para la honestidad.


¿Dónde reside la fragilidad?


En la idea de la mortalidad. Saber que todo se va acabar, tener conciencia del fin de todo demuestra fragilidad. Hace que salgas de la hipnosis colectiva que supone creer que a ti nunca te va a pasar nada o que eres invencible.


¿Qué es la libertad?


Es encontrar un lugar común en el que puedas ser la persona que eres sin que se te juzgue por ello. La libertad se construye de manera colectiva.


¿DÓNDE ESTÁ LA MEDALLA DEL AMOR?


“La masculinidad es todo ese paisaje de medallas o de reconocimientos masculinos para que la gente sepa que eres un hombre de verdad”



¿Qué ha hecho el colectivo para rechazarte?


Rechazar una y otra vez aquellas expresiones que no se consideran como aceptables dentro de la masculinidad. También que nuestras formas de relacionarnos a través de una serie de aplicaciones a demanda, como un mercado terrorífico. La utilización de estas aplicaciones son un cuchillo a mi autoestima. Estar expuesto de una manera que la gente pueda estar todo el rato diciendo un NO. Se convierte en una especie de competición loca y una forma de despreciar a otras personas para sentir el poder, el recibir un si es como que subes ese nivel por una cuestión física al reproducir una serie de estereotipos corporales.


He sentido un rechazo constante sobre la persona que era yo y no se puede culpar a nadie porque la gente dice que son gustos personales. Bueno, pues hablemos. Hablemos de cómo están construidos esos gustos y las maneras que hay de tratar a los demás. Porque nos tratamos entre pésimo y terroríficamente mal.


¿Sientes que es un mercadeo de carne? ¿Cómo te ha hecho sentir esta sociedad en referente al body positive?


¿Qué no es un mercadeo de carne? No quiero tampoco demonizar estas aplicaciones. No soy yo nadie para juzgar, pero la forma en la que nos tratamos en esas aplicaciones lo convierte en una especie de lugar que a mí no me hace bien.


¿Cómo de grande fue tu armario?


Pues no mucho, pero yo tarde en enamorarme. Soy hijo de dos madres y en mi casa nunca tuve problemas en decir nada. Yo lo que dije es que me había enamorado. A pesar de tener una familia diversa, ojalá el mundo fuera como mi familia, pero no lo es. Por mucho que tú tengas un entorno propicio para ser, la socialización está ahí y espera que seas heterosexual.


¿Qué es la masculinidad para ti?


Es todo lo que nos enseñan a los hombres para ser leídos como hombres. La masculinidad es todo ese paisaje de medallas o de reconocimientos masculinos para que la gente sepa que eres un hombre de verdad.


¿Qué dirías con una única frase a aquellos que critican la feminidad en el hombre?


Que miren los barrotes de su cárcel porque no los están viendo.


¿Llorar te hace menos hombre?


No. Llorar te hace no ser un replicante, ser un robot. La vulnerabilidad es una posibilidad de ser herido. Te convierte en un hombre humano y no en la idea de hombre que tenías que ser.