SAMSUNG x DOMINNICO: El bolso gadget
- Redacción Folie

- hace 9 horas
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Samsung junto a DOMINNICO han creado un bolso que no solo acompaña tu look, sino que entiende —demasiado bien— tu dependencia emocional del móvil.
Este it bag no disimula su obsesión: está diseñado alrededor del Galaxy S26 Ultra y los Galaxy Buds4 Pro. No inspirado, no influenciado: directamente construido como si el smartphone fuera el verdadero protagonista y el bolso, su guardaespaldas de lujo.
Es un bolso de silueta baguette en cuero artesanal, teñido en un off white que grita lujo silencioso, pero con suficientes detalles metálicos como para recordarte que aquí hay más actitud que discreción. Correas ajustables, cierres contundentes, acabados en plateado y ese corazón metálico con el logo de la marca que funciona casi como firma emocional… o advertencia.
El gesto más interesante está en el bolsillo frontal diseñado específicamente para el Galaxy S26 Ultra. No es un compartimento más, es el compartimento: pensado para protegerlo, ocultarlo y, si hace falta, aislarlo de miradas ajenas gracias a la pantalla de privacidad. La ironía es deliciosa. Durante años hemos construido bolsos para llevar cosas… Ahora diseñamos cosas para proteger el móvil dentro del bolso. Jerarquías claras.
A esto se suma un guiño estético que roza lo fetichista: las asas incorporan perforaciones metálicas que replican el módulo de cámaras del smartphone, trasladando uno de sus rasgos más reconocibles al lenguaje de la moda. Es decir, ya no solo llevas el dispositivo: llevas su estética integrada en el look.
El bolso no se queda ahí. Incluye también una funda extraíble para los Galaxy Buds, convertida en charm móvil, porque si algo define esta pieza es su obsesión por integrar todo el ecosistema en un solo gesto. Práctico, sí. Necesario… discutible. Deseable, absolutamente.
“Queríamos integrar la tecnología en la forma de expresarse”, explica Domingo Rodríguez, y lo cierto es que el bolso funciona exactamente así: como una extensión estética de un estilo de vida donde lo digital ya no es accesorio, sino núcleo.
Disponible por 420 euros, la pieza se inscribe dentro de un enfoque slow fashion que, curiosamente, convive con uno de los objetos más acelerados de nuestro tiempo: el smartphone.
¿Ironía deseable? 100%.







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