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  • Foto del escritorLucía Montalbán

Brimsley y Reynolds: Lo que pudo ser y no fue

Netflix contenta a los impacientes seguidores de Los Bridgerton con la imperdible historia de La Reina Carlota.

Este jueves cuatro de mayo se estrenó Reina Carlota: una historia de Bridgerton, se trata de una precuela que se encarga de contar un poco sobre la biografía de uno de los personajes más destacados y favorito de esta saga por la audiencia: la reina Carlota de Mecklemburgo-Strelitz, esposa del rey Jorge III de Inglaterra y encargada de elegir cada temporada a la joven joya de la corona que consigue conquistar su receloso corazón.


Este nuevo trabajo de Netflix está compuesto de tan solo seis episodios que se centran en la llegada de Carlota a Inglaterra y la evolución de su relación con el rey Jorge. Sin embargo, también nos ofrecen otros romances que enriquecen sobremanera el resultado final de esta precuela. Por ejemplo, podemos ver a una joven Lady Danbury viviendo un amor prohibido, a Lady Violet Bridgerton buscando alguien para que la cuide tras su viudez y, por primera vez, vemos una historia de carácter romántico entre dos miembros del servicio real: Reynolds, el sirviente del rey y Brimsley, el sirviente de la reina, un idilio que ha causado verdadera sensación entre el público.


Brimsley y Reynolds se ven cada mañana para entregar el correo de sus majestades, hablan en bailes donde asisten sus reyes, aprovechan cada encuentro de los mismos, incluso las riñas, para pasar tiempo juntos y, rezan porque el destino de los jóvenes sea reinar unidos, por el bien de Inglaterra y porque esa es su única opción de estar juntos. Finalmente, Carlota termina residiendo en Buckingham Palace y su marido vive aislado en otra de las propiedades de la corona. A consecuencia de esta decisión, la reina sobrevive alimentándose de los cotilleos de la corte inglesa y visitando de tanto en tanto a Jorge por si baja un rato del cielo, por si deja a Venus y le regala momentos de lucidez que le recuerden a aquellos pocos meses felices tras su matrimonio. Por su parte, Brimsley sigue caminando cinco pasos detrás de Carlota, no visita a nadie y baila solo, recreando exactamente los mismos pasos que años atrás cortejaban a Reynolds en los jardines reales. Comprendiendo mejor, cada día que pasa, que un gran amor no hace milagros.

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