CHANEL compra CHARVET: ¿Salto al menswear?
- Redacción Folie

- 3 jul
- 2 min de lectura
En el lujo, las adquisiciones nunca son casuales. A veces no anuncian un cambio de estrategia; lo insinúan. Y otras veces lo gritan sin necesidad de decir una sola palabra. La última jugada de Chanel pertenece a esa segunda categoría.
La maison francesa acaba de adquirir Charvet, el histórico taller fundado en 1838 y considerado el fabricante de camisas más antiguo de Francia. El anuncio llega apenas unos días antes del desfile de Alta Costura del próximo 7 de julio y vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que lleva meses resonando en la industria: ¿está Chanel preparando, por fin, una línea masculina?
La operación tiene más peso del que parece. Charvet no es solo una firma legendaria de camisería a medida. Durante casi dos siglos ha vestido a jefes de Estado, miembros de la realeza, empresarios y algunas de las figuras más influyentes del panorama internacional, convirtiéndose en uno de los grandes símbolos del savoir-faire francés. Paradójicamente, aunque su ADN siempre ha estado ligado al armario masculino, Gabrielle Chanel también convirtió sus camisas en una pieza habitual de su propio vestuario, adelantándose décadas a la apropiación femenina de la sastrería masculina.
La relación entre ambas casas ya había comenzado sobre la pasarela. En su debut para Chanel con la colección Primavera/Verano 2026, Matthieu Blazy confió en Charvet para confeccionar las camisas de la colección, una colaboración que ahora adquiere un significado completamente distinto tras la compra.
Mientras Chanel sigue siendo una firma profundamente asociada al universo femenino, la marca reconoce que su clientela masculina no ha dejado de crecer en los últimos años. Al mismo tiempo, Charvet también vive el fenómeno contrario: cada vez son más las mujeres que buscan sus camisas de corte impecable como parte de un armario contemporáneo donde las fronteras entre lo masculino y lo femenino son cada vez más difusas.
Todo esto coincide con otra transformación silenciosa que Chanel lleva tiempo construyendo. La incorporación de embajadores como Jacob Elordi, A$AP Rocky o G-Dragon no parece responder únicamente a una estrategia de imagen, sino a una narrativa cada vez más evidente: acercar la maison a una nueva generación de hombres interesados en el lujo desde una perspectiva mucho más cultural, experimental y libre.
Veremos a dónde nos lleva esta alianza. El futuro incierto será un éxito, no nos cabe ninguna duda.









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