CHANEL toma Seúl y MATTHIEU BLAZY convierte MÉTIERS D’ART 2026 en movimiento
- Redacción Folie

- hace 1 día
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Hay maisons que presentan colecciones. Y luego está Chanel, que transforma cada desfile en una declaración cultural. Para Métiers d’Art 2026, la casa aterrizó en Seúl. Pero más que un cambio de escenario, se sintió como una conversación natural entre dos universos creativos que comparten lenguaje: precisión, energía y una obsesión por la forma.
Desde el nuevo Centre Pompidou Hanwha, Matthieu Blazy presentó una colección atravesada por el savoir-faire parisino, el archivo de Chanel y el pulso eléctrico de la capital surcoreana. Una propuesta donde la artesanía convive con la calle, y donde la herencia de la maison se estira hacia algo mucho más vivo, inmediato y contemporáneo.
“No es que quiera comparar Nueva York y Seúl, pero para mí tienen una energía similar”, explica Blazy. “Hay algo magnético sucediendo en Seúl… y cuando hablo de cultura, hablo de una cultura que se ha vuelto global”.
Ese magnetismo fue el punto de partida. Moda, música, cine, gastronomía, arte contemporáneo y una energía urbana que atraviesa hoy la conversación global sirvieron como marco para una colección que dialoga con el movimiento constante. El espacio elegido reforzaba esa misma idea: una visión fragmentada, múltiple, nunca fija. “El cubismo es una forma de representar a una mujer o a un hombre”, señala.
Su Chanel parte precisamente de ahí: de la persona antes que de la prenda. Más que vestir personajes, Blazy parece vestir vidas. La ropa aparece en movimiento, pensada para acompañar el ritmo cotidiano. Tweeds, sastrería relajada, vestidos que se deslizan entre referencias setenteras, ecos art déco y gestos radicalmente actuales, como si distintas épocas compartieran el mismo plano.
“Yo canalizo a las mujeres; ellas se visten para sí mismas”, dice. “Se trataba de eso… un look para el día a día, para ir a la oficina, para salir de compras… lo que me gusta de estos looks es que no hablan solo de moda, sino de la persona que los lleva”.
El diseñador también se permite jugar. Al sumergirse en el archivo de Gabrielle Chanel recupera estampados animales y los mezcla con referencias inesperadas, detalles casi cinematográficos y guiños pop que rompen cualquier lectura demasiado literal del lujo.
También cuestiona la idea del uniforme contemporáneo. Una de las siluetas más comentadas, bautizada internamente como “the cupcake”, reivindica la feminidad como gesto activo, no decorativo.
“La idea de que puedes ser una mujer de negocios y también tener derecho a verte bonita”, afirma. “Que ser moderna, pero también delicada o incluso cute, también puede ser una decisión. Y una profundamente activa.”
Pero el corazón de Métiers d’Art sigue estando en el mismo lugar de siempre: en las manos.
Para Blazy, la colección funciona como homenaje directo a los ateliers de le19M, el ecosistema artesanal de Chanel donde bordado, pluma, calzado y ornamentación siguen siendo un lenguaje vivo. “Es una colección de prêt-à-porter, pero la herramienta es la mano”.
Habla de Lesage, Montex, Lemarié y Massaro con una mezcla de respeto absoluto y admiración generacional.
“Tienes que imaginar que trabajas con personas que dominan ciertas técnicas desde hace más de cuarenta años, y yo, cuando estoy frente a ellas, me sitúo desde la humildad. Escucho.”
Quizá la reflexión más interesante llega cuando vuelve al viaje de Gabrielle Chanel a Nueva York en los años veinte. Allí observó a mujeres vistiendo sus diseños en su vida real: caminando deprisa, trabajando, atravesando la ciudad. Y entendió que el lujo también tenía que adaptarse al cuerpo y al movimiento.
“Decidió bajar ligeramente la sisa, dar más amplitud a la ropa y añadir un poco más de tela a la falda para que realmente se pudiera caminar”. Para Blazy, ese gesto sigue resonando hoy con la misma fuerza. “Yo lo veo casi como el nacimiento del streetwear. Chanel no es solo la camelia. Chanel también es calle, liberación, libertad y movimiento”.
En Seúl, Chanel no presentó una colección. La puso en movimiento.









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