COVER STORY w/ IAN OUSLEY: “Cambiaría aquello que impide que las personas sientan empatía”
- Redacción Folie

- 30 jul
- 9 min de lectura

Ian Ousley (28 de marzo de 2002 en Texas, Estados Unidos) ya no quiere interpretar la versión de sí mismo que los demás esperan.
Tras conquistar la pantalla como Sokka en “Avatar: La leyenda de Aang”, el actor mira hacia personajes más oscuros, mundos extraños y una carrera sin etiquetas. Pero fuera del set, habla de salud mental, fe, empatía y de una masculinidad que también sabe sentir.
En esta Cover Story, Ian se aleja del personaje para descubrir quién es cuando se apagan las cámaras. Porque la transformación más radical no siempre consiste en convertirse en alguien nuevo. A veces consiste en dejar de fingir.
“No volvería a intentar ser la versión "cool" que pensaba que los demás esperaban de mí.”
INNER GRACE
“Me preocupa mucho todo lo relacionado con la prevención del suicidio”

¿Cómo es ser Ian Ousley?
Esta etapa de mi vida, especialmente desde el estreno de la serie, ha sido muy bonita porque representa una especie de celebración de todo aquello en lo que llevamos trabajando durante tanto tiempo. Pero, al mismo tiempo, también ha sido un periodo complicado. Ha habido problemas de salud en mi familia recientemente, y eso ha sido duro. En esta industria siempre existe esa dualidad entre el mundo de ficción en el que trabajamos, donde jugamos a interpretar personajes, y el peso de la realidad, de las cosas que realmente importan. Hay situaciones mucho más grandes que una carrera o un trabajo.
¿Cómo describirías tu rutina como actor?
Depende muchísimo del personaje. Cada papel requiere un proceso distinto de preparación, pero hay algunas cosas que siempre hago. Una de ellas es crear una playlist para cada personaje. La música ocupa un lugar muy importante en mi vida y siento que tiene una capacidad muy especial para transportarte a la perspectiva de otra persona. Todos conocemos a gente que escucha estilos de música completamente distintos y, de alguna manera, eso también forma parte de su personalidad. Por eso siempre empiezo creando una lista de reproducción. También escribo mucho en mi diario, porque me ayuda a desarrollar la imaginación y a construir las relaciones del personaje.
Con Sokka, por ejemplo, hice muchísimo trabajo de imaginación durante el rodaje de Avatar. Cerraba los ojos y me colocaba mentalmente en diferentes situaciones porque gran parte de nuestro mundo simplemente no existía físicamente.
Había muchísimos efectos visuales y, en muchas escenas, tenía que actuar frente a personajes que luego serían creados por ordenador. Es muy divertido, pero también muy complicado. Hace poco terminé mi primera película y el personaje era completamente diferente. Interpretaba a un chico obsesionado con el suicidio, un papel muy intenso. Para prepararlo ya no trabajaba tanto con la imaginación, sino que salía al mundo llevando conmigo la forma de pensar del personaje. Iba a tiendas de segunda mano, al supermercado o simplemente caminaba por la calle intentando experimentar el peso emocional de esos pensamientos que él tenía y que yo, por suerte, hacía mucho tiempo que no experimentaba en mi vida. Ese proceso también me ayudó muchísimo. Así que realmente cambia mucho de un personaje a otro.
¿Cómo describirías el viaje emocional de Sokka durante esta temporada?
Esta temporada Sokka lo está pasando realmente mal. Al final de la primera temporada encuentra una conexión muy profunda con Yue, su primer amor, y ella termina sacrificándose por el bien del mundo... y también por todos nosotros. Es una situación muy extraña para alguien como Sokka, que está acostumbrado a enfrentarse constantemente a situaciones extremas y casi fantásticas. Ha vivido una guerra. Perdió a su madre siendo muy joven. Tuvo que cuidar de su tribu antes incluso de iniciar el viaje. Siempre ha cargado con muchísimas responsabilidades.
Y creo que ha afrontado todo eso de una manera muy masculina. No lo digo como algo negativo. A veces, cuando atraviesas situaciones muy difíciles, haces lo único que puedes hacer para sobrevivir: guardártelo todo y seguir adelante un día más.
Pero cuando vuelve a encontrarse con Suki y revive aquella relación que tuvieron, todo eso empieza a salir a la superficie. Por primera vez se desmorona todo lo que llevaba años reprimiendo. Especialmente el duelo por Yue. Quiere abrirse con Suki, quiere hablar de ello, pero no puede.
Es la primera vez que un acontecimiento traumático cambia realmente quién es y la persona que es capaz de mostrar a los demás. A medida que avanza la temporada, gracias a la relación con sus amigos y con la gente que le rodea, empieza a aprender cómo volver a ser él mismo sin renunciar a todo lo que ha vivido. Empieza a desarrollar una nueva inteligencia emocional. Aprende que el duelo nunca desaparece del todo, pero sí puedes comenzar a recorrer ese camino y aprender a convivir con él, especialmente cuando has amado a alguien de verdad.



¿Te llevaste algún recuerdo del rodaje?
Sí.
¿Cuál?
La pregunta es... ¿cuáles saben que tengo y cuáles tengo realmente? Tengo el bumerán. Me lo enviaron. Gracias a Dios. También tengo el traje principal de Sokka de la segunda temporada. Y algunas cosas más.
¿Cómo cuáles?
No puedo decirlo. Son de la tercera temporada. Pero son cosas muy, muy guays. De hecho, lo más increíble que tengo pertenece a la tercera temporada. Me encantaría contártelo, pero ...


¿Qué proyectos te gustaría hacer después de Avatar: The Legend of Aang? ¿Y qué puedes contarnos sobre tus próximos trabajos?
Ahora mismo estoy en un momento muy interesante de mi trayectoria creativa. He hecho Avatar y también otro proyecto completamente distinto, y eso me ha hecho darme cuenta de que quiero seguir explorando personajes muy diferentes entre sí. Me encantaría interpretar a un villano.
Lo he dicho alguna vez, aunque todavía no sé exactamente qué tipo de villano sería. Podría ser desde un personaje en una película de época hasta alguien mucho más retorcido. Me atraen esos personajes que al principio parecen una cosa y, poco a poco, descubres que esconden algo completamente distinto. Una de mis películas favoritas de todos los tiempos es The Killing of a Sacred Deer. Probablemente sea la película que más me ha influido como actor. Quiero seguir haciendo proyectos que sean radicalmente diferentes unos de otros.
Admiro muchísimo la carrera de Robert Pattinson precisamente por eso. Nunca interpreta siempre el mismo tipo de personaje ni hace siempre el mismo tipo de película. Hay actores como Willem Dafoe que son capaces de transformarse por completo: un día pueden ser el héroe de la historia, al siguiente el villano, después un personaje inquietante o incluso ese tío entrañable al que todo el mundo quiere. Eso es algo que me inspira muchísimo. También me gustaría seguir haciendo fantasía. Me encanta construir mundos imaginarios.
Johnny Depp siempre ha sido uno de mis actores favoritos por la manera en que ha sabido crear personajes tan únicos. Piratas del Caribe, Charlie y la fábrica de chocolate, Eduardo Manostijeras... Toda esa parte de su carrera me parece increíble. Me atraen muchísimo las historias estilizadas, las que son extrañas, diferentes y se atreven a hacer cosas fuera de lo convencional.
¿Qué esperas de tu carrera?
La verdad... No espero nada. Tener expectativas implica, en cierta medida, un sentimiento de que algo te corresponde. Y ahora mismo no siento eso en absoluto. Puede sonar a tópico, pero lo digo completamente en serio: me siento profundamente agradecido por todo lo que ya he podido hacer.
Y, si Dios quiere, llegarán otros proyectos increíbles. Pero hay algo que deseo incluso más que seguir actuando. Quiero hacer cine. Ese es uno de mis grandes sueños. Me enamoré del cine cuando tenía catorce años y nunca he dejado de sentir esa pasión.
No me enamoré solo de la interpretación; me enamoré del cine como medio artístico. Ahora mismo estoy escribiendo. Me encantaría dirigir mi primer largometraje durante los próximos cinco años. También estoy produciendo un proyecto que me hace muchísima ilusión. Es una serie de terror analógico (analog horror), un género con el que crecí y que siempre me ha fascinado. Probablemente sea uno de los proyectos que más ilusión me hace ahora mismo. Estoy deseando hacerlo realidad y descubrir hasta dónde puede llevarnos.


Si tuvieras que resumir tu vida con una sola palabra, ¿cuál sería?
Redención.
¿Cuándo fue la última vez que lloraste?
Ayer. Durante casi una hora.
¿Por qué?
Estaba en la iglesia. Llegué aproximadamente una hora tarde y el mensaje trataba sobre la parábola del hijo pródigo. Hay muchísimas cosas hermosas en esa historia, pero lo que realmente me rompió por dentro fue imaginar a ese padre que ama tanto a su hijo que levanta su túnica y corre hacia él después de que lo hubiera traicionado y faltado al respeto de tantas maneras.
Así que fue imposible no pensar al mismo tiempo en esa relación entre Dios y nosotros como Padre e hijos, y en mi propia relación con mi padre. Todo se mezcló. Fue un momento muy intenso.

¿Qué es el amor para ti?
El amor es una acción. El amor es sacrificio. Es paciencia. Es bondad. No busca su propio beneficio. Y, casi siempre, implica sufrir por otra persona.
¿Qué no volverías a hacer nunca?
La verdad es que no siento que haya muchas cosas de las que me arrepienta. Creo que incluso aquello que la gente considera errores termina convirtiéndote en la persona que eres hoy. Pero, si tuviera que elegir algo que espero no volver a hacer nunca, diría que intentar ser alguien que no soy en mi vida real. Es algo que, creo, nos pasa bastante a los actores.
A mí me ocurrió durante un tiempo. Intentaba ser la versión "cool" que pensaba que los demás esperaban de mí. Y, al final, te das cuenta de que el único lugar donde realmente tienes que interpretar a alguien es delante de una cámara. En la vida real no quiero volver a intentar ser otra persona. Quiero ser simplemente yo.
¿Cuál es tu mayor miedo?
Mi mayor miedo sería no rendirme lo suficiente como para convertirme en el hombre que fui creado para ser.
¿Qué significa para ti la masculinidad en 2026?
La idea de masculinidad cambia con el tiempo porque también cambian los retos culturales a los que nos enfrentamos. Si me preguntas qué espero que signifique hoy, diría que la masculinidad consiste, en parte, en ser fuerte cuando realmente hace falta sostener el peso de una situación. Siempre pienso en la masculinidad como una montaña. Algo firme. Inamovible. Algo que inspira precisamente por su fortaleza.
Pero una montaña también se sostiene sobre todo aquello que tiene debajo. Por eso creo que, en algunos momentos, ser fuerte significa apretar los dientes y seguir adelante. Y, en otros, significa exactamente lo contrario: cuidarte a ti mismo, permitirte sentir emociones y asumir la responsabilidad de tu propia vida. Para mí, la masculinidad incluye ambas cosas. Ser lo suficientemente responsable contigo mismo como para poder cuidar también de otra persona. Eso implica responsabilidad emocional. Significa hacer espacio para alguien dentro de tu corazón. Significa saber apartar el trabajo cuando es necesario para estar realmente presente para las personas que amas. Eso es lo que creo que significa ser un hombre.

Si pudieras cambiar una sola cosa del mundo, ¿qué cambiarías?
Cambiaría aquello que impide que las personas sientan empatía. Me gustaría que todo el mundo tuviera la máxima capacidad posible para ponerse en el lugar de otra persona. Aunque todos sigamos teniendo libre albedrío, al menos nadie podría decir que no entendía el sufrimiento del otro o utilizar eso como excusa para actuar sin compasión.
¿Hay alguna causa social o activista en la que te gustaría implicarte más?
Me preocupa mucho todo lo relacionado con la prevención del suicidio y con facilitar el acceso de las personas a recursos de atención psicológica y psiquiátrica. Es un tema muy importante para mí. También vivo en Los Ángeles, y allí la falta de vivienda es probablemente una de las mayores crisis que tenemos como ciudad.
Cuando vives en una ciudad grande y ves a tantas personas sin hogar, resulta muy triste comprobar cómo la clase social acaba condicionando la manera en que tratamos a los demás. Lo veo mucho en Los Ángeles y también en Nueva York. Todos tenemos nuestras propias vidas y nuestras propias obligaciones, pero a veces ni siquiera somos capaces de llegar quince minutos más tarde a un café por quedarnos hablando con alguien que realmente lo necesita. Y creo que todos somos culpables, en mayor o menor medida, de endurecer el corazón cuando nadie nos está mirando. Ahí es donde realmente se demuestra quién eres. Por eso diría que las personas sin hogar y la salud mental son las dos causas en las que más me gustaría involucrarme. Y, en realidad, creo que ambas están profundamente relacionadas.

Si hoy pudieras hablarle a todo el planeta y miles de millones de personas estuvieran escuchándote, ¿qué les dirías?
"¿Qué hago yo aquí? Esto no tiene ningún sentido".
Pero, hablando en serio, solo puedo compartir aquello que ha sido verdad en mi propia vida. Durante toda mi adolescencia luché muchísimo con mi salud mental. Probé muchas cosas intentando encontrar una solución. Intenté resolverlo por mis propios medios y con mis propias fuerzas. Y lo único que realmente me liberó fue mi relación con Jesús. Eso cambió mi vida. Pude ver cómo Dios salió a buscarme una y otra vez, no con vergüenza ni con condena por quién era o por mis errores, sino con amor y aceptación. Me mostró quién era y quién podía llegar a ser.
¿Qué es la libertad para ti?
La libertad es tener la disciplina suficiente para decir que no a aquello que te convierte en la persona que no estás llamado a ser.
TEAM
Talent @ianousley
Photo @exaviercastro
Stylist @jaimaofficial
Styling Assistant @sydney.devereHair @coolhairforever Grooming / Makeup @lilynalbandyan Photo Assistant @gberto
EIC @pabloaragon
THANKS TO
Location @thepeninsulabh





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