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COVER STORY w/ VINTAGE CULTURE: “Pacha es uno de esos lugares con los que sueñas mucho antes incluso de subirte a un avión rumbo a Ibiza”


Vintage Culture (7 de julio de 1993 en Brasil) vive entre dos mundos: el caos de una pista de baile y el silencio que llega cuando se apagan las luces. Desde el interior de Brasil hasta una residencia propia en Pacha Ibiza, Lukas Ruiz ha convertido la electrónica en un idioma global, pero sigue midiendo el éxito por algo mucho más difícil de conseguir: no perder la emoción que le hizo empezar.

 

En esta Cover Story, el DJ y productor habla de Affairs, el proyecto que hoy concentra todo su universo creativo. De la soledad que puede esconderse detrás de una gira, de la vulnerabilidad de compartir una idea con el mundo y de por qué, para él, la verdadera fortaleza consiste en poder decir «tengo miedo».

 

Entre la saudade, las sesiones interminables y el deseo de llevar la educación musical a los jóvenes del interior de Brasil, Vintage Culture revela al hombre detrás del beat.

 

“Affairs es el centro de todo lo que hago”

 

ENDLESS RHYTHM

 

“Me gustaría ayudar a que niños y jóvenes de zonas del interior pudieran tener acceso a instrumentos, equipos de producción, estudios de grabación y formación musical”

 


Lukas, ¿cómo es ser tú?

 

Muy intenso, pero del tipo de intensidad que merece la pena. Todavía hay mañanas en las que me despierto en una habitación de hotel y necesito unos segundos para recordar en qué país estoy. El chico de Mundo Novo jamás habría imaginado que algún día tendría una residencia en Pacha Ibiza con un concepto propio durante todo el mes de junio. Así que, cuando alguien me pregunta cómo es ser yo, intento responder como lo haría ese niño. Es mucho más de lo que soñé y estoy profundamente agradecido por cada parte del camino.

 

¿Cómo describirías tu rutina como DJ hoy en día?

 

Nunca preparo una lista cerrada antes de un show. Llego con una dirección, pero dejo que sea la sala quien decida el resto. Recorrer el mundo pinchando ha cambiado mucho mi forma de trabajar, porque cuando actúas cada día en una ciudad o un país diferente necesitas adaptarte a lo que conecta con la gente de ese lugar. No puedes repetirte.

 

Tu residencia en Pacha Ibiza se convirtió inmediatamente en uno de los acontecimientos más comentados de la temporada. ¿Qué significa para ti llamar hogar, aunque solo sea durante un verano, a uno de los clubes más icónicos del mundo?

 

Pacha es uno de esos lugares con los que sueñas mucho antes incluso de subirte a un avión rumbo a Ibiza. Para un chico brasileño era casi un lugar mitológico. Tener allí Affairs durante cuatro martes consecutivos de junio fue el momento en el que una idea que llevaba años dentro de mi cabeza se convirtió en un lugar real al que la gente podía entrar.

 

Affairs nació como un sello discográfico y como una manera de trabajar con las personas a las que quiero y admiro. Pacha le dio un hogar. Entrar en el club, ver toda la identidad visual, las luces rojas, el jardín lleno antes de medianoche… son imágenes que me acompañarán durante toda mi carrera.


 

Pacha Ibiza tiene una mitología propia. ¿Cómo consigues respetar ese legado mientras aportas tu propia visión y tu propio sonido cada semana?

 

Se respeta a Pacha precisamente no intentando ser Pacha. El club lleva más de cincuenta años escribiendo su historia; no necesita que yo explique quién es.

 

Lo que sí podía aportar era mi propia visión a la hora de construir la programación. Organicé las cuatro noches alrededor de artistas que han influido directamente en mi manera de entender la música y otros en los que creo profundamente: Eric Prydz, WhoMadeWho, Franky Rizardo, Julya Karma, Adam Ten o, por supuesto, Mochakk.

 

Para la noche de clausura, el 30 de junio, quería que todo se sintiera como volver a casa. Por eso invité a Mochakk, Volkoder y Doozie para convertir Pacha, por una noche, en un rincón de Brasil en pleno corazón de Ibiza. Ese era el equilibrio que buscaba: crear una auténtica sensación de familia.

 

Has actuado en algunos de los escenarios más importantes del mundo, pero el público de Ibiza es diferente. ¿Qué te ha enseñado sobre ti mismo como DJ?

 

Ibiza es brutalmente honesta. Ese público lo ha visto absolutamente todo y no regala nada. En un festival puedes conquistar a miles de personas con tres grandes temas. En Ibiza, da igual el día de la semana que sea: tienes que llevar al público de viaje de verdad.

 

Me ha enseñado paciencia. Me ha enseñado que una construcción lenta siempre tiene más valor que una reacción inmediata. Y también que las canciones con mayor carga emocional funcionan mucho mejor en una sala pequeña y oscura que sobre un escenario principal al atardecer.

 

¿Qué proyectos quieres desarrollar ahora?

 

Ahora mismo, Affairs es el centro de todo lo que hago. El sello, las fiestas, toda la filosofía que hay detrás del proyecto.

 

Después de Pacha Ibiza hemos llevado la residencia a ciudades como Nueva York, Madrid, Lisboa o Chicago. Lo bonito es que, independientemente del lugar, la sensación siempre ha sido la misma. En Affairs nunca estás solo, y creo que eso es precisamente lo que la gente se lleva consigo cuando termina la noche.

 

Más allá de eso, estoy trabajando en un proyecto musical mucho más ambicioso. Quiero crear un disco que funcione como una obra completa, de principio a fin, y no simplemente como una colección de singles.

 

En Brasil también estoy dedicando mucha energía al proyecto DNA Art Car, una iniciativa donde el arte, la música, la libertad y la conexión entre personas conviven en un mismo espacio. Tiene ese espíritu que encuentras en Burning Man, pero adaptado a nuestra cultura. No quiero que el público simplemente lo vea; quiero que pueda vivirlo.

 

¿Con quién te gustaría colaborar en el futuro?

 

Me encantaría crear un proyecto junto a una banda de verdad. Algo construido con instrumentos en directo y una voz capaz de contar una historia, donde la electrónica sea el marco y no toda la pintura. Y, por supuesto, también me gustaría colaborar con algunas leyendas de la música brasileña. Muchas de esas canciones merecen tener una segunda vida dentro de una pista de baile.

 

¿Qué esperas de tu carrera?

 

La verdad es que hace tiempo dejé de esperar cosas concretas. Hace cinco años nunca habría escrito en un papel que tendría una residencia en Ibiza, que encabezaría algunos de los festivales en los que hoy actúo o que haría sesiones de más de seis horas. Y, aun así, todo eso terminó ocurriendo.

 

Lo único que espero de mí mismo es ser constante. Seguir haciendo música que dentro de diez años siga sintiendo ganas de pinchar y rodearme siempre de personas que me digan la verdad.

 

Resume tu vida en una sola palabra.

 

Saudade. Es una palabra brasileña que resulta prácticamente imposible traducir. Habla de echar de menos algo mientras agradeces profundamente haber tenido la oportunidad de vivirlo. Creo que resume perfectamente mi vida en la carretera, porque siempre estoy llegando a un lugar mientras dejo otro atrás.

 


¿Qué te hace feliz?

 

Mi familia ocupa el primer lugar. También esos momentos aparentemente sencillos, como sentarme alrededor de una mesa llena de comida rodeado de demasiadas personas. Y, por supuesto, existe una sensación que solo ocurre durante un set: cuando decides poner ese tema sobre el que llevabas horas dudando y, de repente, toda la sala conecta contigo exactamente como habías imaginado. Ese instante es difícil de explicar, pero siempre consigue hacerme feliz.

 

¿Cuándo fue la última vez que lloraste?

 

Fue este mismo año, durante Só Track Boa, el festival que creé y que organizo en Brasil desde hace más de una década. Afronto ese evento de una manera completamente distinta a cualquier otro show porque representa una parte muy importante de mi historia y llevaba muchas emociones acumuladas antes de subir al escenario.

 

Durante mi actuación comenzó el espectáculo de drones y, de repente, vi aparecer sobre el público el nombre de Affairs, las palabras que había elegido y, después, incluso la imagen de mis perros iluminando el cielo. En ese momento no lloré porque estaba demasiado inmerso en todo lo que estaba ocurriendo. Las lágrimas llegaron más tarde, cuando me quedé solo y pude revivir cada segundo de aquella noche. Fue como soltar por fin algo que llevaba mucho tiempo sosteniendo dentro.

 

¿Qué momentos de tu carrera te han hecho sentir más vulnerable?

 

Cada vez que decides compartir con el mundo un proyecto en el que realmente crees y tienes que esperar para descubrir si alguien más conecta con él. Me ha ocurrido con DNA, con Affairs, cuando anunciamos los dos conciertos gratuitos en São Paulo o incluso al afrontar sesiones de más de seis horas sin saber si la energía del público seguiría siendo la misma desde el primer minuto hasta el último.

 

¿Qué es el amor para ti?

 

Para mí, el amor es encontrar a alguien que conozca perfectamente la parte menos glamourosa de esta vida y que, aun así, decida quedarse. Hay muchas personas que solo ven los escenarios, los viajes o los festivales, pero muy pocas conocen todo lo que sucede cuando se apagan las luces.

 


¿Qué no volverías a hacer nunca?

 

No volvería a decir que sí a todo. Hubo una etapa en la que aceptaba demasiados conciertos y terminé sintiendo que, aunque mi cuerpo estaba presente, mi creatividad había desaparecido por completo. Aprendí que ningún calendario puede tomar decisiones por mí y que, a veces, decir "no" también forma parte del proceso creativo.

 

¿Cuál es tu mayor miedo?

 

Mi mayor miedo no es perder la carrera que he construido, sino perder el motivo por el que empecé a hacer música. El día que esto deje de emocionarme y se convierta únicamente en un trabajo, preferiría hacer otra cosa. Para mí, la pasión siempre tiene que estar por encima del éxito.

 

¿Qué significa la masculinidad para ti en 2026?

 

Consiste en ser capaz de decir que estás cansado, que tienes miedo o que te has equivocado. A generaciones anteriores les enseñaron a callarse todo lo que sentían y acabaron pagando un precio muy alto por ello. Para mí, la verdadera fortaleza ya no está en el silencio, sino en la honestidad y en la capacidad de mostrarse vulnerable.


 

¿Caos o paz?

 

Necesito el caos dentro del club y la paz cuando llego a casa. Una cosa no funciona sin la otra y creo que el equilibrio entre ambas es precisamente lo que me permite seguir disfrutando de esta vida.

 

¿Miedo o arrepentimiento?

 

Elegiría el miedo. El miedo siempre puede atravesarse y superarse. El arrepentimiento, en cambio, tiene la costumbre de quedarse contigo para siempre.

 

¿Cuál es tu pensamiento más oscuro?

 

A veces pienso en la posibilidad de que llegue el día en el que esté pinchando en una sala, en un estadio o en un festival delante de miles de personas… y no sienta absolutamente nada. Esa idea me asusta mucho más que cualquier otra.

 

¿Qué significa "para siempre" para ti?

 

Para mí, "para siempre" significa música. Las personas desaparecen, los edificios terminan cerrando y todo cambia con el paso del tiempo, pero una canción sigue sonando mucho después de que quienes la crearon ya no estén allí para escucharla.

 

Si pudiera darte el poder de cambiar cualquier cosa del mundo, ¿qué elegirías?

 

Elegiría el acceso. Me gustaría que todos los niños, independientemente del lugar en el que hayan nacido o de la realidad económica que les haya tocado vivir, pudieran tener las mismas herramientas y las mismas oportunidades para desarrollar su talento.

 

¿Hay alguna causa social o proyecto solidario con el que te gustaría involucrarte?

 

La educación musical en Brasil es, sin duda, la causa que siento más cercana. Me gustaría ayudar a que niños y jóvenes de zonas del interior pudieran tener acceso a instrumentos, equipos de producción, estudios de grabación y formación musical. No creo que haga falta crear proyectos excesivamente complejos para cambiar una vida; a veces basta con poner las herramientas adecuadas en las manos correctas.

 

También creo que este tipo de trabajo debe hacerse con discreción. Prefiero implicarme de verdad en una causa que conozco y a la que pueda dedicar tiempo y esfuerzo, antes que asociar mi nombre a decenas de iniciativas en las que, en realidad, no voy a poder estar presente.

 

Si te diera un enorme altavoz para dirigirte a todo el planeta, ¿qué dirías?

 

Probablemente diría algo muy sencillo: sed más amables de lo que creéis necesario… y llamad a vuestros padres.

 

¿Qué es la salud mental para ti?

 

La salud mental es, probablemente, la parte de este trabajo que casi nadie llega a ver. Desde fuera todo parece emocionante: los viajes, los escenarios, los festivales o las miles de personas delante de una cabina. Pero la realidad es que las giras también pueden ser una forma de soledad con una banda sonora extraordinaria.

 

Para mí, cuidar la salud mental significa respetar el descanso, dormir cuando el cuerpo lo necesita, aprender a decir que no a determinados conciertos u oportunidades y tener un pequeño grupo de personas a las que puedas llamar a las cuatro de la mañana cuando realmente lo necesitas.

 

Afortunadamente, la industria de la música empieza a hablar de este tema con mucha más naturalidad que hace unos años. Y eso es importante, porque muchos de nosotros aprendimos lo que significaba cuidar la salud mental únicamente después de haber pasado por momentos realmente difíciles.

 

TEAM

Talent @vintageculture

Photo @ana_sting

EIC @pabloaragon

 

THANKS TO

@themediananny

@pachaofficial

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