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  • Redacción Folie

HERMÈS FW 2022 SE PREGUNTA: "¿Qué nos deparará el futuro?

Nadège Vanhée-Cybulski nos propone a una mujer sofisticada y elegante que mira al futuro.

El primer look se pasea por la alfombra de musgo y comienza a sonar la melodía del arte como un latido de corazón. La sonoridad de este traspasa los índices de sonido y hace que se desboque con un solo vistazo a la siguiente obra maestra de Vanhee-Cybulski.

Porque Nadège hace un homenaje a la sensualidad de la mujer. Una adoración a su cuerpo y sus formas. En las propias palabras de la directora creativa de la maison: “Se trata de cómo trasladar el clasicismo, la sofisticación y la elegancia a la idea de que una mujer asuma realmente su feminidad”.


"Es una expresión de lo que puede significar la hípica hoy en día", dijo Vanhee-Cybulski. "¿Cómo se traduce el clasicismo y la sofisticación y el chic en la idea de asumir la feminidad? Lo sexy está bien, no es algo de lo que haya que avergonzarse". Como el propio vestuario ecuestre, la sofisticación casi cultural de Hermès nunca ha hecho que la casa no sea sexy. Al contrario, su lujo de otro mundo es tan elegante que emula el tipo de confianza que la mente históricamente interpreta como atractiva. El fetichismo está ahí y eso es innegable. Y bajo este paraguas, Vanhee-Cybulski experimentó con nuevas expresiones de lo que podría ser sexy a través de la lente de Hermès.


Y lo sexy en la mujer es ver como deja su impronta en cada paso que da, sin que nada ni nadie pueda hacer el más mínimo comentario. Hemos podido ver en este desfile como se refleja esta idea de una manera muy visual ya que la alfombra, antes inmaculada, se llena de huellas, una metáfora física de la voluntad de las mujeres de ocupar el espacio. En definitiva, un guardarropa para una mujer que está en continuo cambio.