Las DAD CAP de SAINT LAURENT ya son un fenómeno cultural
- Redacción Folie

- hace 3 días
- 1 Min. de lectura
Lujo, pero en modo sigilosamente salvaje.
Las gorras New Era de Saint Laurent no gritan. No piden atención. Ni siquiera parecen querer ser vistas. Y precisamente por eso merecen ser analizadas — de cerca, con cariño y casi con obsesión.
En una era en la que las casas de lujo están dispuestas a poner su logo en cualquier objeto mínimamente memeable, resulta casi sospechoso lo silenciosa que ha sido la colaboración continuada entre Saint Laurent y New Era. Sin grandes campañas. Sin hype innecesario. Solo gorras muy bien hechas… existiendo tranquilamente.
Lo que comenzó en 2020 como un cruce algo inesperado ha evolucionado hacia una de las alianzas high–low más sólidas y convincentes del momento. Aquellas primeras gorras con el logo “YSL” en bloque han dado paso a propuestas mucho más refinadas: siluetas depuradas, materiales cuidados y una identidad visual que susurra en lugar de gritar.
No son accesorios anecdóticos. Son piezas pensadas.
Confeccionadas en pana, canvas resistente o incluso fleece suave, mantienen intacto el ADN clásico de la dad cap de New Era: visera curva, ajuste relajado y, en algunos casos, hasta la mítica pegatina que los verdaderos devotos nunca quitan. El toque Saint Laurent aparece en los detalles: bordados tonales, paletas profundas como el burdeos, y una hebilla trasera grabada con discreción absoluta. Si parpadeas, te lo pierdes. Exacto.
En un panorama obsesionado con la visibilidad, estas gorras eligen el anonimato.
Y, paradójicamente, eso las convierte en las más ruidosas de todas.













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