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  • Javier Gómez

LOUIS VUITTON nos teletransporta al mañana con su colección CRUCERO 2023

No hay nada mejor que conocer el futuro a través de lo sueños. En el mundo de Louis Vuitton se sueña despierto, y las imágenes oníricas ocurren a través de las prendas y la pasarela.

Así lo plasmó Nicolas Ghesquière, director creativo de la marca, en su última colección Crucero 2023 en el Instituto Salk, un complejo de investigación de renombre mundial en San Diego (California). Un entorno brutalista que se une a la obsesión de Ghesquière por fusionar arquitectura y moda de forma armónica y visual.

Esta vez el front row de la ‘maison’ francesa no fue ocupado por personalidades relevantes. El sol, el agua y la mujer se apoderaron de los asientos en primera fila de un show que más bien parecía sacado de una obra literaria. Nicolas se propuso crear a su propia mujer, su diosa. La figura femenina de Vuitton es majestuosa, mitológica y guerrera. Una Lara Croft del futuro, o quizá una Atenea vanguardista. No lleva espada ni armadura, en su lugar, viste hombreras XXL, enormes cuellos esculpidos y lleva consigo una reinterpretación futurista del emblemático baúl de la casa (o lo sustituye por un skate plateado).


El mañana de Ghesquière no es incierto, es metalizado, brillante y vidrioso. Los looks plateados, dorados, e incluso cobrizos sirvieron como punto de contacto para reflejar al invitado de honor, el sol. La colección fue todo un juego de elementos que combinó materiales rugosos como el lino para envolver el cuerpo, o más ligereza a través del tul o el jacquard que el diseñador comparó con la lava fundida. Los drapeados, volúmenes y fruncidos también estuvieron muy presentes a modo Venus de Milo para decorar faldas, capas y vestidos. Un baile sensorial que la marca representó en su particular Coliseo estadounidense.

La estética deportiva fue otra de las referencias que, igualmente, formó parte de la cautivadora propuesta. La cazadora motera de cuero se superpuso sobre pantalones bombachos y faldas que, en cierto sentido, podrían ser el guiño perfecto a una versión ‘Vuittonmami’ de Rosalía. Los estampados vistosos y la variada paleta de verdes y azules fluorescentes consiguieron acaparar la esencia urbana y callejera de la colección.

En efecto, el crucero 2023 de Louis Vuitton fue imaginativo y de otro mundo. Un universo que no acostumbramos a ver en la ‘maison’ y que, sin embargo, deseamos ver en otras ocasiones. Porque el Olimpo de Ghesquière solo tiene espacio para una mujer transgresora, mitológica, futurista y todoterreno. El mañana de Vuitton nunca llega, siempre es hoy.