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  • Pablo Aragón Blanco

Carla Antonelli o cómo ser la mujer que debe ser escuchada


JAVIER MANTRANA
“Yo no salí de mi casa pensando en ser activista. Salí de mi casa pensando en la libertad, la libertad de ser”.

Con una calle con su nombre grabado, Carla Antonelli es una de las pioneras en la lucha trans. Icono para las nuevas generaciones que tras las siglas del arcoíris ven en ella un referente al que seguir y escuchar. Una mujer que desafía a lo establecido desde la coherencia y la honestidad.


Carla Antonelli (Güímar, Tenerife, 1959) o más bien Carla Delgado como pone en su DNI ha sido un bien necesario para que la sociedad española evolucione. Era 1977 cuando una jovencísima Carla emigraba de su tierra natal ansiando la libertad.


SER TRANS EN EL FRANQUISMO Y EL POST FRANQUISMO


“Buscábamos libertad en la clandestinidad”

¿Cómo fue ser una persona trans en el franquismo?


Aprendes a convivir. Lo podemos entender visionando países donde incluso las penas son de muerte o la cadena perpetua por ser LGTBIQ+. Sigue habiendo personas LGTBIQ+ y personas trans con un pie en la legalidad y otro en la ilegalidad.

Viví evitando ciertas situaciones, pero al final las vives, la padeces y la sufres. Había leyes que nos perseguían como la de peligrosidad social o la figura del escándalo público. Cuando murió el dictador yo tenía 15 años, salí de mi casa con diecisiete y la ley de peligrosidad social estaba en vigor porque el tardofranquismo como el franquismo, estuvo muy presente. Recordemos que las leyes de amnistía sacaron de las cárceles a los presos políticos, pero no a las personas represaliadas por las leyes de peligrosidad social del colectivo LGTBIQ+. La violencia y brutalidad policial siguieron existiendo durante años.


¿Te sentiste perseguida durante el tardo franquismo?


No teníamos libertad. Buscábamos nuestro espacio de libertad, pero era en la clandestinidad. Cuando fueron las primeras elecciones democráticas, en el año 77, cayó la censura. La manera de gritar libertad fue desnudarnos. Lo hizo la mitad de las figuras míticas de este país: Pepa Flores, Lola Flores, María José Cantudo y yo misma salíamos en Interviú o LIB, aunque estábamos a expensas de la fuerza del orden. Sabías que te la jugabas, te podían detener si les daba la gana. Hasta el año ochenta y siete las personas trans siguieron siendo detenidas arbitrariamente bajo la figura del escándalo público. De hecho, por eso se crea el colectivo Transexualia, por las detenciones arbitrarias de personas trans que estaban en situación de prostitución en la Castellana. Detenían a las a las personas trans. En cambio, las personas no trans, no. Estaban dos días en comisaría y muchas terminaban en la cárcel de Carabanchel. Alguna fianza pagué por adelantado.


Eres una figura dentro del colectivo LGTBIQ+. ¿gracias a ti el colectivo trans tiene más privilegios?


Es gracias a un conjunto de personas. Somos granos de arena que hacemos montaña. Las personas visibles como las personas no visibles, con su propia presencia, es visibilización que nos ha llevado a la normalización y a consecución de derechos. Porque de lo que no se habla no existe. Yo no salí de mi casa pensando en ser activista. Yo solamente salí de mi casa pensando en la libertad, la libertad de ser. Y al final te rebelas contra todas esas circunstancias y casi sin darte cuenta, ya no hablas por ti o la defensa de tus intereses, sino por la de un conjunto. Respecto a lo de los privilegios, bueno, perdona, pero me hace gracia (y se ríe). Privilegios tiene el otro sector de la población. Lo que se ha ido consiguiendo es ir eliminando las fracturas, las discriminaciones y la brecha de desigualdad. Si equipararte poco a poco, sin haberlo conseguido del todo, con el resto de la sociedad es un privilegio, que baje Dios y lo vea.


Has dado una visibilidad real a algo que estaba tapado en la sombra. A eso me refiero con privilegios.


A ver, hemos avanzado. La brutalidad policial o que te tuvieras que operar de genitales para poder cambiar la partida de nacimiento es algo en lo que hemos avanzado.

Yo entiendo perfectamente que las personas trans de hoy ya lo tienen solventado y es una cosa que quedó atrás. Pero tienen la misma presión y la misma dimensión. De hecho, se suicidan y se quitan la vida por eso. La presión del entorno social, la presión de incluso de que para conseguir un DNI hay que aportar un informe psiquiátrico, pero entiende que antes del dos mil siete, eso para las personas trans no era lo más importante, ni el escollo. Antes solamente te lo daban si te hacías una operación quirúrgica. Mucha gente para cambiar el DNI tuvo que someterse a una cirugía genital sin querer.


¿Qué opinas de aquellos que relacionan el género con la genitalidad?


Vivimos unos momentos en los que todo el mundo quiere dejar su impronta y lo que hoy se define como una manera, mañana pasa a ser definido como otra. Pasamos también de ser travestis a transexuales a personas trans. Los conceptos se van modificando por unas personas. Ahora resulta que la ley trans tiene que definir lo que es el género, cuando ni la propia ley de violencia de género lo definía a bien. Todo eso son argucias para ocultar el verdadero trasfondo, que es la negación de las personas trans y la propia transfobia. Y esto proviene del inframundo, del perseguido, del feminismo trans excluyente, radical, que no son sino unas pocas personas con nombre y apellidos. Ni de broma es el conjunto del feminismo ni el feminismo que se escribe con mayúsculas. Las personas se perciben como se percibe y no somos sota, caballo y rey. O sea, hay una diversidad muy amplia.

Hay un analfabetismo profundo o una maldad profunda, no lo sé. Trans es un paraguas que recoge la diversidad de la identidad y entre ellas personas transexuales, transgénero queer y las personas no binarias. Todo eso es trans. Pero ahora crear un grupo de buenas y de malas, es aberrante.


¿Cuál es su opinión sobre la ley trans?


La ley trans es absolutamente necesaria, imprescindible y es una cuestión de justicia y reparación histórica. Hay que convertir a este país en un país donde seamos todas, todos y todes un poquito más iguales.


CUESTIÓN DE ODIO


JAVIER MANTRANA

¿La España de 2021 es muy diferente de la de hace 20 años en cuestión LGTBIQ+?


Siempre se dan pasos hacia adelante. Aunque sin duda también es verdad que hay un sector que siempre está pretendiendo generar involución y llevarlo hacia atrás. En 2021, se ha producido un señalamiento y una estigmatización hacia el colectivo. Hay más denuncias con respecto a las agresiones LGTBIQ+, pero también hay más agresiones. Y hay más agresiones por los discursos de odio, que hemos normalizado y que se han amparado incluso desde instituciones, porque tenemos voces en las instituciones, en asambleas, congresos. Igual de culpables son quienes instigan cómo quiénes ejecutan. No fue antes las cámaras de gas que los discursos de odio. Primero vino la apología. Primero vino un libro como “Mi lucha”. Al final, nos han situado en el centro de la diana de las propias frustraciones, inseguridades o la búsqueda eterna de culpables que tiene el ser humano.


¿Y qué les dirías a aquellas personas que promulgan el odio al diferente?


Que mañana pueden ser ellos.


No es un ojo por ojo.


Por supuesto que no. Es tremendamente estúpido descargar odio hacia otro grupo de personas cuando mañana ellos se pueden convertir en los señalados. Hay cosas tan absurdas e incongruentes como las personas LGTBIQ+ defendiendo a la extrema derecha, porque cuando vayan por la calle no van a llevar ninguna identificación en la frente que los va a salvar del odio que ellos mismos defienden.


¿Y crees que la manifestación que hubo en Chueca en contra del colectivo LGTBIQ+ es sólo el principio?


No es el final. Allí se vieron a unas personas envalentonadas porque desde las instituciones están escuchando discursos de odio y por tanto ellos se creen que ya pueden hacer lo que les plazca. Incluso se han envalentonado de tal manera que pueden ir a un sitio mítico como Chueca para gritar “Fuera sidosos de Madrid, fuera maricas de nuestros barrios”. Van a disparar las soflamas contra las personas que habitan este propio espacio. Eso es de una chulería que no tiene precedentes. ¿Por qué hacen eso? porque se sienten amparados y se parapetan en que se ha normalizado ese odio.


¿Existen las terapias de conversión en España?


Sí, claro.


¿Se deberían ilegalizar?


Sí, por supuesto. Está en la Ley Integral Trans y LGTBIQ+ y en comunidades autónomas como Madrid. Otra cosa es que hagan la vista gorda.


¿Por qué Rocío Monasterio y Macarena Olona están a favor de las terapias de conversión?


Rocío Monasterio lo que hizo fue firmar un documento. Cuando se estaba conformando VOX aparece una foto de ella junto a Mayor Oreja y otros integrantes donde defienden las terapias de conversión. Hay un documento donde lo sustentan y está firmado por ella. Eso es incitación al odio. Si tú proclamas eso, estás lanzando un manto de estigma sobre sobre el colectivo, por activa y por pasiva y de forma continua. Insinúa directamente que el ser LGTBIQ+ se puede curar. Está diciendo que es algo malo, pernicioso, porque algo que se cura es algo que hay que amputar, eliminar y cercenar. Por lo tanto, la sola intencionalidad de señalarlo así es una forma más de LGTBIfobia.


¿Y cómo nos enfrentamos a ello? ¿Cómo nos enfrentamos aquellas personas que tienen relevancia social y que son escuchadas?


Con leyes específicas, súper concretas, donde no haya ni un solo juez, ni una sola jueza, ni ninguna parte de la judicatura que se permita el lujo de interpretar la ley. Los jueces y las juezas se tienen que someter al imperio de la ley. Ellos no son la ley. La ley está redactada, la ley está escrita. Entonces, si hay una reforma del Código Penal del año 2015 que señala las posibles situaciones de incitación al odio, pero llegan jueces y juezas y dicen que son libertad de expresión, entonces hay que escribir otra vez de nuevo la ley. El límite de la libertad de expresión es la incitación al odio.


FEMINISMO Y CARLA EN ESTADO PURO


JAVIER MANTRANA

¿Cómo sería la versión de la historia en la que el hombre tuviese que luchar de igual manera que una mujer por ser reconocido, aceptado o respetado por la cultura?


Es un mundo utópico que solamente pasa en las novelas y en algunas tribus y en algunas sociedades que han sido matriarcales completamente.

Pero rápidamente se hace con su espacio. A los machistas les interesa ser machistas. Tienes a una criada, una esclava laboral y sexual, a la que tú a cambio alimentas y proteges.

¿Cómo no les va a interesar ser machistas? ¿qué es lo primero que ha pasado en Afganistán? El doblegamiento de las mujeres porque de este modo consiguen que medio país viva en esclavitud.


¿Cómo es Carla?


Soy el producto de todo lo vivido, de todo lo que he andado y de las buenas y las malas decisiones. Soy ese equilibrio, porque lo difícil es seguir la línea media, lo fácil es caer por un lado o por otro, hacia los extremos. Lo difícil es estar continuamente en esa cuerda floja. Lo fácil es ser Rocío Monasterio. Eso es muy fácil. Empezar a decir disparates. Yo puedo empezar a decir disparates ahora y sería titular tras titular. Lo difícil es contenerte también en los excesos.


¿Te consideras una persona libre?


Lo intento por todos los medios. Y cuando no lo consigo, me provoca desazón. Pero yo creo que, a lo largo de mi vida, por lo menos de la que ha sido pública, he demostrado bastante aires de libertad. Mis precios me han costado, pero yo creo que si algo he demostrado en la vida es ser coherente conmigo misma y no estar condicionada ni por partidos, ni ideologías. Si eres coherente, al final, incluso aquellos de tu entorno que no lo entendieron o que te combatieron dicen que no has faltado a tu esencia y eso se respeta.


¿Alguna vez has querido desaparecer como Carla?


Con veintitantos años pensé en suicidarme y en dejarlo todo. Pero ahora por supuesto que no. No voy a dejar de ser yo nunca.


¿Qué proyectos tienes en mente para mañana?


Mañana es el producto de hoy.


¿Cuál es la peor experiencia que has vivido en tu vida?


Las detenciones arbitrarias de la policía, los desarraigos familiares, el no poder ir a mi pueblo en treinta y dos años para pasear por sus calles, el fallecimiento de mi padre y no asistir a su entierro…



Tras años de lucha se puede decir que Carla es con mayúsculas un ser libre. Una mujer que con sus convicciones es respetada por simpatizantes y por detractores. Es lo que tiene que la elegancia y la templanza se vean contenidas en una misma persona. Carla es y siempre será un icono LGTBIQ+ que ha sembrado de futuro la vida de la sociedad española.