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  • Pablo Aragón Blanco

CHANEL y la amazona CARLOTA CASIRAGHI: Teatralidad en estado puro

La esencia de Chanel ha vuelto con Virginie Viard. Esa basada en la individualidad y feminidad de la mujer, elevadas a la enésima potencia sin perder un ápice de elegancia. Porque como es bien sabido, no se es más mujer si desaparece el tejido. Esta norma la sigue a pies juntillas la firma francesa.

CHANEL

El desfile comenzó con una polifacética Carlota Casiraghi, vestida con una chaqueta de montar de lentejuelas negras, dando un paseo por lo pasarela a lomos de un caballo. Mientras las modelos se paseaban con elegancia por el decorado geométrico del desfile, inspirado en la estética de Universal Exhibitions, se respiraba un aire alegre de libertad y expresión, que se plasmó mejor en la noción contrastada de un vestido de novia eternamente clásico que cerraba el desfile. Chanel demostró ir más allá del paso de Chronos y de los decálogos de la alta costura.


"La idea de la decoración del desfile surgió de un viejo deseo de trabajar con Xavier Veilhan. Sus referencias al constructivismo me recuerdan a las de Karl Lagerfeld", explica Virginie Viard. “Me gusta esta similitud de espíritu entre nosotros, ahora y a través del tiempo". “Estas formas geométricas me hicieron querer contrastes, una gran ligereza y mucha frescura: vestidos etéreos que flotan como suspendidos, muchos volantes, flecos, macramé, encajes brillantes, tweeds tornasolados, botones joya de colores…”, explicaba la diseñadora.

Tal y como hizo en la primera mitad del siglo XX, Chanel pretende crear tendencias teniendo como principal influencia a su creadora. En cuanto a la nueva colección sigue los códigos de la maison, añadiendo a estos vestidos fluidos y volantes en abundancia. Una de las “piezas clave” de la colección, destaca la propia Viard, “es un vestido totalmente bordado por Lasage con camelias de corte constructivista en cuencas de color negro, blanco y coral”, puesto “en combinación con una pequeña chaquetilla negra”. “Estas referencias también pertenecen a la propia Gabrielle Chanel, por su puesto”, subraya la diseñadora francesa. “Es como una conversación a lo largo del tiempo”. En definitiva, se ha respirado ese aire de lujo parisino que tanto gusta gracias a las referencias temporales extraídas. Un acierto el revisitar los años 20 y los años 80 en un solo vistazo. La atemporalidad de Chanel un año más.



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