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  • Redacción Folie

HANAE MORI, la reina de la mariposa, ha fallecido

Hanae Mori, la primera mujer asiática en ser aceptada formalmente en el mundo de la alta costura francesa, ha fallecido. La maestra de la alta costura que unía oriente y occidente a golpe de aguja siempre será recordada. La apodada como Madame Butterfly siempre será recordada.

Nacida en Shimane (Japón) en 1926, Mori asistió a una escuela de costura tras estudiar literatura en la Universidad Cristiana Femenina de Tokio. En 1951, abrió su primer taller encima de una tienda de fideos en Hiyoshiya, donde solía vestir a las esposas de los soldados estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial. Una visita al taller de Coco Chanel en 1960 consolidó su pasión por la alta costura, y cinco años más tarde, organizó su primer desfile (titulado "East Meets West") en Nueva York. Esto la situó oficialmente en el mapa internacional: Hillary Clinton, Nancy Reagan y la princesa Grace de Mónaco se convirtieron en clientes en los años siguientes. Aunque fue una de las diseñadoras de vestuario más prolíficas de Japón y trabajó en cientos de películas, como Adiós a la luz del verano, de Yoshishige Yoshida, Mori nunca descuidó su marca homónima. Se unió a Christian Dior y Karl Lagerfeld como miembro de la Chamber Syndicale de la Haute Couture en 1977, año en el que también abrió una sala de exposiciones a la que acudían con frecuencia contemporáneos japoneses prometedores como Kenzo Takada y el difunto Issey Miyake.


Hanae Mori aprendió en todos esos años que “todo el concepto japonés de belleza se basa en la ocultación” y por eso se dio cuenta de que “tenía que cambiar mi enfoque y hacer ropa que ayudara a las mujeres a destacar”.


Su diseño estrella era la mariposa, que se puede apreciar en muchas de sus prendas, y le ganó el apodo de Madame Butterfly, una ópera para la que también diseñó los trajes durante su carrera, además de otras como Electra o Evita. También diseñó para óperas que se celebraron en La Scala de Milán y en el ballet de la Ópera de París.

Mori siguió trabajando con constancia en su país, vistiendo a los atletas japoneses para los Juegos Olímpicos y a la emperatriz Masako para su boda en 1993. Siendo estos algunos de sus grandes hitos. Todo ello hizo que recibiese la Medalla de Honor de la Cinta Púrpura de Japón, la máxima condecoración cultural que se otorga por importantes contribuciones en el mundo de las artes, deportes y tecnología. En 1989, Mori también recibió la Legión de Honor francesa, la mayor distinción de este país y que se entrega a ciudadanos franceses o extranjeros por méritos en el ámbito civil o militar.


Mori organizó su último desfile de alta costura en París en 2004. "Siento que todo ha terminado", dijo entonces. "Me alegró ver a todos mis buenos amigos de los últimos 27 años venir aquí. No siento ninguna soledad".


El pasado enero, Mori hizo un resumen sobre su pensar de la industria de la moda en una columna especial para el diario japonés Yomiuri Shimbun. “La moda es algo que te empuja, te da coraje de extender tus alas y te permite tener aventuras”, escribió.