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  • Pablo Aragón Blanco

INTERVIEW: ÁLVARO RICO: “Soy feliz en otras cosas más que yendo a photocalls”

“Las vidas humanas valen todas por igual”

RUBEN VEGA

Álvaro Rico (La Puebla de Montalbán, Toledo, 13 de agosto de 1996) es un actor mundialmente conocido. El estrellato le llegó gracias al impulso de la laureada serie juvenil Élite, pero él quiere ser más que un cometa, una estrella incandescente efímera, quiere ser ese actor que toque la cima y se mantenga en ella. Para todo ello, tiene bien claro y guardado a bien recaudo en su cabeza que solo llegará a ese punto a través de la constancia.


En nuestro tête à tête hemos hablado de cómo la televisión y el cine le han adoptado, y de que el teatro es su gran pasión. También sobre el precio de la fama, lo absurdo de los cánones de belleza, la irresponsabilidad de dar opiniones a diestro y siniestro y de las guerras. Esas que se suceden en la época del cambio, pero que al final siguen siendo lo mismo. Y aunque de cambios anda el asunto, el climático es por el que lucha. Aunque Álvaro lo tiene muy muy claro: “Soy un chaval de 25 años que me dedico a actuar y que puedo opinar de muchas cosas, pero no puedo dar lecciones de nada porque no tengo la posesión de la verdad. Todo el mundo cree que tiene la posesión de la verdad y entra el debate”.


LA CONSTANCIA DE ÁLVARO

“Controlo más un escenario que un set de rodaje”

RUBEN VEGA

¿Cómo es tu personaje en MADRES es en la cuarta temporada?


Gabriel nació en Rumanía, pero intenta desprenderse en todo momento de su origen porque aparentemente está en esa élite de los cirujanos. Es muy clasista. Realmente no es prepotencia, lo hace porque el único objetivo que tiene Gabriel en la medicina es llegar lo más alto posible, convertirse en el mejor médico y si para ello va a tener que renunciar a su origen, lo va a hacer. Lo bonito del personaje es el recorrido que va a tener hasta el final de temporada. ¿Se reencontrará con su propia familia? ¿Se arrepentirá de haberla repudiado?


¿En qué se parece Gabriel a Álvaro?


En el nivel de sacrificio en el trabajo. En eso compartimos ciertos puntos de encuentro porque somos como iguales. Cuando me centro en un proyecto creo una especie de burbuja en la que solo importa el proyecto, el personaje y el trabajo.


¿Qué personaje te gustaría interpretar?


Hay tantos… Batman sería un personaje soñado, pero también me gustaría interpretar al protagonista de La gran belleza. Me encantaría que me ofreciesen un personaje así cuando tenga 70 años.


¿Has hecho teatro con Dribling? ¿Con qué te quedas teatro cine o televisión?


Siempre me he considerado un actor de teatro. Yo siempre digo que la televisión me ha adoptado. Controlo más un escenario que un set de rodaje. El teatro te hace explorar el límite, estás en el filo de la navaja. Tiene una magia que no tiene ningún arte. Esa adrenalina que a mí me proporcionan los 30 segundos antes de salir a hacer una función…


¿Qué haces antes de salir a un escenario?


En la función con Nacho Fresneda escuchamos el himno de la Champions.


Defínete con tres adjetivos.


Trabajador, pasional y sencillo.


¿Eres una persona romántica?


Detallista más que romántico.


¿Cómo seduce Álvaro y cómo se le seduce?


Seduzco a cada minuto. Seducir es de las cosas más bonitas que todo el mundo debe practicar todo el rato, se refiere en un contexto agradable y saludable. A mí se me seduce con una comida rica.


¿Crees que te abre puertas el físico?


No sabría que responderte porque estoy tan en la lucha de toda la superficialidad que vivimos, el mundo Instagram, mundo redes sociales… Todo el rato se habla de cánones de belleza, todas estas cosas... Yo soy un perro luchador de quitarme estas mierdas. Habrá de todo, no lo sé. Lo único que pretendo es ponerle a cada personaje más alma que cara.


¿Es importante ser vulnerable?


En la vulnerabilidad se esconde la sensibilidad en empatía por el otro y eso es importante para que el mundo no se nos vaya a la mierda como está sucediendo en estos meses.

RUBEN VEGA

¿Te preocupa el aspecto físico?


En mi vida personal en absoluto, pero entiendo que también hablo desde una superficialidad un poco engañosa, porque la verdad que yo soy un tipo muy delgadito, nunca he tenido ninguna inseguridad con mi cuerpo. Entonces gozó de ese privilegio que supongo que otros a lo mejor no tanto.


¿Hay alguna causa social en la que creas que deberías participar?


Cualquier chico joven o chica joven debería de estar con el cambio climático del mundo medioambiental. Es algo que siempre me ha preocupado, pero porque siempre he estado conectado con la naturaleza. Soy de un pueblo de Toledo y allí lo normal era que cada domingo nos fuéramos al campo con los perros. Yo siempre he tenido ese contacto muy natural y todo este momento un poco caótico de cambio climático me ha perturbado. Igual que he ido conociendo cada vez más el mundo de los océanos, pero no es que no me quiero poner de abanderado de nada porque no lo soy, te hablo desde un chaval de 25 años que le importa el mundo en el que vive y quiere cuidarle.


A día de hoy pues mira con una invasión como estamos viendo de Rusia a Ucrania, pero ya no solo eso, hay muchas guerras en el mundo, no solo la que se está produciendo ahora mismo en Ucrania que a veces nos olvidamos, que solo parece que ahora está la guerra en Ucrania, la guerra en Siria lleva muchos años. El otro día hablaba con un buen amigo mío y me decía el siglo 21 nuestra generación, es la era de la ciencia, del progreso, del medio ambiente y estamos contando guerras por días. Es una auténtica locura, ¿cuándo va a parar?


¿Por qué se ha puesto el foco en la guerra de Ucrania y no en la de Siria?


Al final es por cercanía. El que te hablen de una guerra en Siria no enturbia nuestra vida de primer mundo, pero está sí. Ahora hay una oleada de solidaridad con refugiados ucranianos, cosa que aplaudo por supuesto, pero, ¿los refugiados sirios no son igual que los ucranianos? Lo que te quiero decir es que si te paras a pensarlo realmente es todo tan cuestionable y todo tan manchado de política... Las vidas humanas valen todas por igual.


¿Tienes miedo al fracaso?


Supongo que sí. Si te digo que no, estaría siendo poco honesto. Es bueno tener miedo al fracaso, porque eso lo único que quiere decir es que quieres hacer bien las cosas y que quieres cuidar a la gente que tengas al lado.

Bueno, interpretaste el papel de polo que era un personaje del colectivo LGTBIQ+, ¿Cómo ves a este colectivo en la sociedad española?


Tal vez sea el menos indicado para para hablar, yo lo único que te puedo decir es que cualquier lucha que sea necesaria en cualquier sociedad, en cualquier lugar del mundo, es una lucha a la que yo me sumo. Ojalá no tengamos que estar luchando por aceptar a cualquier tipo de persona. Aún así soy un ciudadano más dentro de los miles y millones que tenemos que seguir con esa lucha.


¿Crees que tu voz puede ser más relevante que otra gracias a tu altavoz social?


Entiendo esta cosa de que nosotros podemos tener el privilegio de tener cierto altavoz, que otras personas no tienen, pero al mismo tiempo me dan ganas de pensar, pero y ¿por qué? No hay que opinar todo el rato de todo y encima con una cierta condescendencia, hay que ser más sencillo. Soy un chaval de 25 años que me dedico a actuar y que puedo opinar de muchas cosas, pero no puedo dar lecciones de nada porque no tengo la posesión de la verdad. Todo el mundo cree que tiene la posesión de la verdad y entra el debate. Hay que ser un poco más maduros en todo eso.


¿Echas de menos tu vida anterior de la fama?


Echo de menos en momentos no ser conocido por nadie porque reconozco que era mucho más payaso, mucho más espontáneo de lo que puedo llegar a ser ahora por la calle. Si soy honesto si algo he hecho bien es que mi vida antes de Élite sigue siendo igual a la que es ahora. Estoy un poco fuera de estos fuegos artificiales de la fama porque soy feliz en otras cosas más que yendo a photocalls. Que voy, no me las voy a dar de anárquico, ni mucho menos, pero soy feliz con otras cosas.