JAMES VAN DER BEEK muere a los 48: el chico de DAWSON’S CREEK baja el telón
- Redacción Folie

- hace 17 horas
- 2 Min. de lectura
James Van Der Beek ha muerto a los 48 años, según confirmó su familia el 11 de febrero.

“Esta mañana nuestro amado James David Van Der Beek falleció en paz”, compartieron en un comunicado. Hablaron de valentía, fe y gracia. De amor por la humanidad. De la sacralidad del tiempo. Y pidieron algo radical en la era del overshare: privacidad para llorar al esposo, padre, hijo, hermano y amigo que fue.
Van Der Beek —icono generacional de flequillo estratégico y emociones a flor de piel— compartía seis hijos con su esposa, Kimberly. Su vida adulta fue menos ficción teen y más familia numerosa en clave íntima.
En agosto de 2023 recibió un diagnóstico de cáncer colorrectal en estadio 3. Lo hizo público en noviembre de 2024, sin filtros ni dramatización innecesaria. Dijo entonces que se sentía “cautelosamente optimista” y que esperaba que contar su experiencia ayudara a visibilizar el aumento de casos en personas jóvenes. Convertir la vulnerabilidad en servicio: eso también fue parte de su narrativa.
En diciembre de 2025 confesaba que se sentía “un poco mejor cada mes”. Le sorprendía que tanta gente le escribiera para decirle que rezaba por él, que le enviaba fuerza, que preguntaba cómo estaba. “Nunca me detuve a apreciar realmente lo que había hecho”, admitía. Como si el impacto cultural de toda una era pudiera resumirse en una pausa.
Tres meses antes, el elenco de Dawson’s Creek se había reunido para un evento benéfico. Él no pudo asistir por un virus estomacal, pero lo siguió por Zoom. Cuando el público ovacionó de pie a su familia solo por sentarse, entendió algo esencial: el amor que alguna vez fue dirigido al personaje ahora abrazaba a los suyos. “Uno de los momentos más hermosos que he presenciado”, dijo. La cultura fan, cuando deja de ser ruido y se convierte en cuidado.
Su último post en Instagram, el 25 de enero, fue un mensaje luminoso para su padre y su hija Annabel, que comparten cumpleaños.
En definitiva, James fue el rostro de una generación que aprendió a sentir en voz alta frente a la cámara. Hoy la pantalla se queda en silencio, pero el eco permanece.





Comentarios