Buscar
  • Pablo Aragón Blanco

CARTA DEL DIRECTOR: Ser rebelde por la causa


¿Qué es ser rebelde? ¿La rebeldía es un adjetivo positivo o negativo? ¿Hemos manido demasiado este término? ¿Hay alguna causa que justifique la rebelión de las masas?


Quizás hayamos usado demasiado a la ligera este concepto y hayamos considerado que lo rebelde es simple y llanamente una pose o incluso una tendencia. Pero hemos estado más que equivocados. Es una actitud ante la vida.


Pero, ¿de dónde viene la palabra “rebelde”? ¿utilizamos bien su significado? Proviene del latín rebellis, derivado de bellum ‘guerra’, de la familia etimológica de bélico. Oh vaya. En definitiva, nos hemos perdido y hemos redefinido el lenguaje con el paso del tiempo. No, no nos hemos dado cuenta. Hemos ido denominando “rebeldes” a los James Dean del pasado y a otros personajes del presente. Y hemos confundido términos. La guerra o rebeldía no son unas gafas ni una cazadora de cuero.


Rebeldes son las mujeres iraníes que quieren acabar con la represión del país mientras alzan la voz por Mahsa Amani. Rebeldes son los ucranianos que defienden su patria frente a las envestidas de Putin. Rebeldes son todos los pertenecientes al colectivo LGTBIQ+ en Cuba que han luchado con sangre, sudor y lagrimas para que sus derechos finalmente se vean reconocidos. Porque no hay guerras sin lucha y no hay luchas sin justicia. He ahí el dilema: ¿Hay que batallar a cualquier precio? ¿podemos justificar la rebelión de una masa imperante ante una injusticia? ¿deberíamos prohibir el tan gastado “ojo por ojo”?


No sé si la violencia debe ser la solución, si podemos justificarla o si tan siquiera el pensar “se lo merecen” es síntoma de otros problemas ligados a la bala física o metafórica. No paro de preguntarme si que las mujeres iraníes salgan a la calle para luchar por sus libertades personales, cortándose el pelo y quemando sus hijabs en señal de repulsa es suficiente. Por ahora han muerto la friolera de 76 personas por esta causa. ¿La sangre derramada genera un cambio social? ¿Es rebeldía o una defensa del honor?


Tengo sentimientos encontrados. Me duele mirar y por eso giro el rostro. No quiero seguir leyendo por temor al sufrimiento y aún así me sigo considerando un rebelde con causa. Defiendo las que considero injusticias de la manera más subjetiva posible, pero con honestidad. He jugado cientos de veces con las palabras y he aseverado que no se puede ser tolerante a la intolerancia. El límite y las delgadas líneas rojas se han difuminado. Y yo con ellas.