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HILARY DUFF habla sobre su BEEF con ASHLEY TISDALE

Cuando Ashley Tisdale publicó su ensayo “Breaking Up With My Toxic Mom Group” en The Cut, Internet hizo lo que mejor sabe hacer: señalar con el dedo manicura francesa y decir “sabemos perfectamente de quién hablas”. Spoiler: todas las miradas apuntaron a Hilary Duff.

 


La narrativa era demasiado jugosa: grupo de mamás celebrity, viajes, playdates, glow orgánico postparto… y de pronto, vibes de instituto versión Beverly Hills. Tisdale hablaba de exclusión silenciosa, planes que veía en Instagram a los que no había sido invitada y esa sensación vintage de “¿no soy lo suficientemente cool?”. Trauma high school, pero con carritos Bugaboo.

 

Duff, que está promocionando nuevo álbum y nuevo reset pop, fue preguntada por el tema en Los Angeles Times. ¿Le hizo replantearse volver al pop? Respuesta: cero drama, cariño. “Esto no es nuevo para mí. Desde los 15 me persiguen paparazzi. Todo se documenta, todo se comenta. Y ahora además están los talking heads de TikTok que viven del clickbait”. Traducción libre: he sobrevivido a los 2000, sobreviviré a esto.

 

El ensayo original de Tisdale hablaba de dinámicas que dejaron de ser “saludables y positivas — para mí”. Sin nombres. Pero el unfollow estratégico a Duff y a Mandy Moore fue gasolina directa al algoritmo. Porque si algo hemos aprendido es que el botón de unfollow es el comunicado oficial de nuestra generación.

 

Duff, por su parte, responde con domestic core deluxe: fútbol en familia, jacuzzi, recoger huevos de gallina. “Ese es el propósito de la vida”, dice. En los días en que “pasan cosas locas”, vuelve a casa y apaga el ruido.

 

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